Los hombres se pusieron en pie
no hubo ley, media luna ni cruz que los atara.
Ya nadie cree en oráculos, palomas
nadie quiere morir aplastado por el peso de la casa
ni verlos regurgitar la ceba-palabra: aguante.
Cualquier yugo puede nombrarse
Vía Dolorosa:
Avenida Habib Burguiba
Paseo Marítimo de Alejandría
Calles de Bengasi
Llanura del Ariguanabo.
Caes y te levantas.
En la pubertad se cambia la voz
pero los verdugos han decretado romper
las calles del descontento
fragmentar las nueces desde arriba
semejante a los quebrantahuesos.
Ellos reavivan el suplicio de la rueda
lanzan sus tortugas sobre los Esquilos.
Tenerte postrado es el peor martirio.
Te levantas y caes.
Niegan la rueda del molino
la arcilla en movimiento.
Los osos no huelen una idea
ni las ratas son fieras en los circos romanos.
La desobediencia también es rueca.
De tanto resistir nos hemos convertido en resistencia.
Aplastapulgares II
La señal de la cruz y su comienzo
ese dolor pulgar clavado como hierro
la ceniza y la cruz sobre tu frente
el mismo dedo que rozó tus labios.
No hay otro con igual desliz sobre tu boca
o por mi frente sudorosa.
Dedo pirotécnico
en llamas sobre la fosforera
o pequeño y oscuro en boca de niño.
El dedo indicador pudiera terminar sobre la mesa
debajo de cierto viacrucis en zozobra
señalado por otro delator el cual indica que vengas
y a quien no puedes decirle no ni con el dedo.
No hay nada de cordial en sentir la atrocidad más larga
la ofensa de perder tu dedo fálico.
Si alguna vez hice presión fue del dedal contra la aguja
si algo afirmé
fueron las muescas del metal contra el metal.
Incapacitar anillos tampoco anula el matrimonio
antes hubo promesa curva y apretada.
Solo me queda este dolor y aquel abrazo
aquel entregarme a la suerte
antes de cruzar la calle y los dedos.
Panóptico o El Gran Hermano
El gran ojo que todo lo veía
con la lengua afilada que delata
son hoy torres 5G, poder, Big Data
¡vecina insuperable! eso creía.
Yo era el rey del zigzag, lo poseía
sin mano dando siempre macanazo
echaba todo fuera por si acaso
hoy va todo pa´dentro: aspiradora
Wechat o el Alipay que nos devora
El cell: tengo en mi mano un marcapaso.
Lingchi, muerte de los mil y un corte
Solo era uno, el torturado
solo con su desnudez a cuesta
desnudez pública
como centro de la diana.
Cada tajo de la misma carne
multitud de cortes
turba que grita:
carne de hombro, de pecho, de costilla:
la descentralización de la carne.
Ellos no saben de conversiones.
Cada trozo es carne de mi carne.
Todo grito es de la multitud que sobrevive
privada de voz, dispersa
cuando en algún seno materno
se forma un hijo.
Desconfianza
La mano del pariente borra el miedo
del niño asustadizo en cuarto oscuro
de joven se levanta contra el muro
la misma mano es lengua siempre dedo.
Ladrillo sin cemento: casa, enredo
desprenden los espacios de confianza
violencia que se expone como lanza
tapándote el puñal en la vitrina.
Hermano nos entrega a su doctrina
comienza desde dentro la matanza.
La cigüeña
Al poeta Luis Milán
En la prisión Karosta: puertas del infierno
tras la puerta de aislamiento
tras la puerta de seguridad
tras la torre de guardia
tras el faro
tras el muelle y la costa rocosa
incluso más allá del mar
tras la puerta de nuestra casa, estás tú.
Ahora soy solo un número desnudo, arbitrario
el ausente de tus cartas.
De cierto estoy en posición incómoda.
Escucho.
Todos me burlan el poeta
y me han dado a leer aquel libro: El Bloque,
no creo que sea por cortesía
ni por lo de la Pena Capital (una patraña)
sino por castigo.
Hay mucho mío en ti
lo sé porque el faro ha anidado en la cigüeña
y es la luz que ves desde tu negra costa.
Yo dormía sobre el cemento frío
pero me he hecho nido con lo insufrible y continuo
más allá de los barrotes.
Más allá de las barreras, más acá de mí
hay solo membrana en la conmoción irreversible del parto
y salgo con mi pedazo de ombligo seco en frasco
como quien lleva su porción de tierra.
Voces hiladas de la cuerda
justo en la salida de emergencia.
Hacia el exilio.

Diario de la invasión (IX)
Los 250 años de Estados Unidos eran equivalentes a los cero años que los cubanos hemos vivido en democracia.









