“It’s expensive to be poor”.
Magdiel Jorge Castro (Holguín, Cuba, 1994) es un activista cubano, doblemente exiliado y solicitante de refugio político en Uruguay.
Kim Jong-un invita a Putin a Corea del Norte tras la cumbre, intensificando los lazos en medio de los temores mundiales sobre una posible cooperación militar y acuerdos armamentísticos.
En el corto-medio plazo, Venezuela será libre o será totalitaria a nivel castrista. Occidente debe apostarlo todo a la primera opción.
“Cuando llegué a Miami hace un año, me vi flotando. No tenía casa, no tenía documentos, no tenía trabajo, no tenía dinero, no tenía amor y no tenía país”.
Yo era Elena en ‘Corazón azul’. Me encontraba ante las ruinas de una isla. Por fin dejé de matarme. Ya no podría volver a interpretar a Ofelia.
Con su técnica excelente y su goce singular de pianista acuariana, Diana Carbonell Avtodiychuk genera una danza con sus dedos.
Se ha matado por el hijo que tuvo su mujer el mes pasado. El bebé no debe ser suyo, porque salió bastante negro.
¿Qué dirección está tomando el reparto? ¿Cuáles fuerzas moldean su evolución? ¿Volvemos al reguetón?
A propósito de su ensayo fotográfico La enfermedad sobre la enfermedad, y de la muestra virtual homónima auspiciada por el South Florida Latin American Photography Forum para la plataforma online The Exhibit, Manuel Almenares (La Habana, 1992) ha tenido a bien compartir con Hypermedia Magazine.
Hace pocos meses se publicó Derribados, pero no vencidos. De cuando sobrevivir no importa (Ediciones Logos, Rosario, Argentina, 2020), de Jorge Arrastía: “Los muchos vociferan y se doblan. Los pocos actúan y se alzan. Los mismos locos que lucharon contra Fulgencio, después lucharon contra Fidel. Lo descubrimos al abrazarnos, idénticos, en la cárcel”.
Esta obra del artista Julio Llópiz-Casal pertenece a la serie Licencia de conducción, publicada en La Fracción, una sección de Hypermedia Magazine.
Es más fácil relacionarlo todo con Estados Unidos, “nuestro enemigo histórico”, y aunque muchos jóvenes sabemos que nada de eso es cierto, ese cuento se lo han embutido a nuestros padres y abuelos como polluelo en nido, y algunos son hasta capaces de picarnos la cara por defender el absurdo establishment.