Nadie, ni siquiera Bukele, sabe cómo acabará el experimento de El Salvador.
Nadie, ni siquiera Bukele, sabe cómo acabará el experimento de El Salvador.
En el salón Malecón de Moscú, una fiesta de temática cubana reforzó la imagen de Cuba como aliado político clave de Rusia.
Las crisis en Haití y Cuba plantean retos de enormes proporciones. Haití está al borde del fracaso, la gobernabilidad de Cuba se resquebraja y las potencias mundiales, incluido Washington, observan con gran preocupación.
Las bibliotecas personales forman parte de la memoria personal y afectiva de quienes las crean. Cuando sus dueños migran o son forzados al exilio, quedan atrás, sin nadie que las cuide.
AFP: “El Comité Olímpico de Cuba exigió el martes la expulsión del ciudadano Fernando Jorge, campeón de piragüismo de velocidad”.
The Economist: “Pero, si es nominada, eso no descarta que derrote a Donald Trump”.
El Confidencial: “El broche de oro a la Eurocopa lo ha puesto el filósofo Santiago Alba Rico en un artículo reciente donde concluye que España no existe”.
“El crecimiento que ha experimentado Miami es un hecho sin precedentes en la historia de esta nación”.
“Líneas de ropa colgadas entre edificaciones ruinosas. Y ese concepto de la indefensión se mezcla con la tristeza”.
Teniendo una obra deliciosa y todas las posibilidades para posicionarse en el campo del arte desde una retórica de empoderamiento más que convincente, la pintora mexicana Roberta Lobeira no cuenta, no existe, ahora mismo, para ninguna de las narrativas del arte contemporáneo latinoamericanas, menos aún para las europeas.
Hoy se sienten seguros de que ganaron la batalla. Porque, para ellos, la diversidad de criterios sobre cuestiones políticas solo merece guerra y aniquilación. Pero lo cierto es que han perdido, estrepitosamente, la confianza de muchos. Han perdido ellos y hemos perdido los demás, que aún no sabemos articular un pacto cívico.
Nos maltratan, y le piden a la comunidad internacional y a los coterráneos neófitos que lo comprendan. El Estado pide comprensión porque se siente amenazado por un enemigo que no existe. El Estado pide que lo dejen ser infantil y peligroso. He sido abusado y ciberabusado… Y así seguirá siendo, al parecer.
“El solo hecho de apreciar la obra de Nicolás Guillén Landrián tal y como él la concibió resulta impactante y llena de sentido tanto esfuerzo. Ya a nivel más personal, acercarse a su vida es constatar lo poco que nuestra política y nuestra cultura han aprendido de los errores del pasado”.