Las viejas estructuras de las escuelas Pías se resisten a desaparecer bajo las capas de la desidia en que la isla sucumbe.
Las viejas estructuras de las escuelas Pías se resisten a desaparecer bajo las capas de la desidia en que la isla sucumbe.
La periodista Elise Swain protagoniza un viaje a los secretos de la tristemente célebre base militar.
Aquí pertenezco, a pesar de la época espantosa que estamos pasando, pero eso no es Cuba.
“El actor impedido es el intermediario agónico más importante que existe entre el yo privado del actor y el ego del personaje”.
WSJ: “Para Xi Jinping, una victoria rusa sobre Ucrania reivindicaría la teoría marxista de la historia”.
The Economist: “El combativo economista marxista se centró en cuestiones relacionadas con el crecimiento”.
“La Habana y toda la Isla están perdiendo, ¡si es que no han perdido ya!, una guerra que no fue”.
“Las elecciones presidenciales en Venezuela el 28 de julio de 2024 marcaron un antes y un después en la historia política del país”.
“… Maduro debería tener cuidado. Esta vez, el final podría ser diferente”.
La libertad es eso: elegir y pagar las consecuencias. Cuando le pido a Dios que no me deje caer en tentación, le hablo entre otras cosas de la heroína. No quiero entrar a sitios de los que nunca pueda salir. Me da lo mismo si Oscar Wilde dice que caer en tentación es la mejor forma de librarse de ella.
Hoy mi exnovio vive en Fort Lauderdale. Mi exnovio no sabe que Rudolph se ha muerto. Hablamos por WhatsApp de esto y de lo otro, pero nunca hemos hablado de Rudolph. Mi exnovio se está enterando, ahora mismo, que Rudolph está muerto. Igual que tú.
Durante la pesadilla de las curas, dejo de pensar en Kamala Harris y en Lizzo. Esta columna no sigue el patrón inalterable de un resultado electoral. Es una historia giratoria. Recupero la “normalidad” en tres escenarios “anormales”, silencios en los que se yuxtaponen el presente esquizo y la interrogación por el futuro.
Desconocer es no dialogar, no entender, no mirarse ni verse en el otro, no ceder aunque no se tenga la razón. Como polvo en el viento, de Leonardo Padura, es una dolorosa molienda que no acaba cuando llegas al punto final. Porque tocará cerrar el libro y salir a la calle o conectarte a las redes sociales. Otra vez. Para constatarlo.