“La Habana y toda la Isla están perdiendo, ¡si es que no han perdido ya!, una guerra que no fue”.
“La Habana y toda la Isla están perdiendo, ¡si es que no han perdido ya!, una guerra que no fue”.
Lo cubano no como resignación, sino como llamada a la invención y el atrevimiento constantes.
El académico y crítico de la intervención rusa en Ucrania, enfrenta cargos por “apología del terrorismo”, avivando preocupaciones sobre los derechos civiles en Rusia.
WSJ: “Las autoridades chinas clausuran discretamente a los vendedores de sustancias químicas y dicen que regularán otros precursores de opiáceos”.
Cuando se fue a París, Abela era en Cuba un artista promisorio entre los nuevos, es decir, entre aquellos interesados en explorar un arte cubano moderno. Cuando regresó, venía respaldado por los triunfos que había conquistado allí como artista.
Independent: “Dos buques navales rusos han atracado en el puerto venezolano de La Guaira”.
NJ.com: “La hermana de Bob Menéndez dice que era ‘normal’ que el senador escondiera dinero en su casa”.
Conversamos con la Dra. Elaine Acosta, directora ejecutiva del Observatorio de Envejecimiento, Cuidados y Derechos; CUIDO60.
Quiénes inventaron Tlön? ¿Quién programó a Abulafia? ¿Para quién se escribió el Plan? ¿Cuántos fieles acudirán al Péndulo, si alguien los convocara ahora?
Se ha dicho que Delerue es a Truffaut lo que Nino Rota es a Fellini. En la colaboración de ambos para Jules et Jim, queda demostrado. En Hiroshima mon amour, Delerue compone una especie de sinfonieta en cuatro tiempos para un filme que debió ser un documental. En Le Mepris, demuestra cómo un simple leitmotiv puede llenar el ámbito emocional de todo un filme.
La gramática del poder necesita un objeto sobre el cual ejercer su acción. Incluso cuando los artistas se las han ingeniado para subvertir el poder, los círculos de poder se las han ingeniado aún más para anular dicha subversión. Tal vez la subversión solo es posible allí donde la sombra de la mano legitimadora no alcanza.
Se me antoja un paralelismo entre el reino animal, salvaje, con sus reglas propias, y el modo cívico en la convivencia humana de hoy. Y en todo esto aparece y me estremece sobremanera la figura de Ariel Ruiz Urquiola.
La obra de Juan Miguel Pozo es el lugar de la libertad perfecta, esa libertad que es el privilegio de los artistas auténticos: «¿Puedes tener una lista de ideas comprometidas mientras estás en la lista VIP de todas las ferias internacionales? ¿Se les puede pedir a los artistas lo mismo que a los políticos?».