“Cuba se ve muy linda desde arriba y muy fea desde adentro”.
Nuestro Poncio Pilatos tropical de Rolex y Mercedes Benz sabía muy bien cómo lavarse las manos y los pies.
Un hombre blanco mata a tiros a tres negros en un Dollar General. El atacante, motivado por ideas extremistas, se suicidó más tarde.
“Era inevitable que se cruzaran. Él la miró, acariciándola entera, aunque no pronunció palabra. Ella lo miró, y sintió que empezaba a gustarle”.
Enrique Patterson es un ensayista, periodista y activista, conocido por su análisis de la realidad cubana. Patterson es presidente del Instituto de Estudios Cubanos.
El libro analiza la obra de varios intelectuales cubanos a los que el autor asocia con la idea de reforzar la decencia de la República para evitar la injerencia de los Estados Unidos.
“El ODC condena la instrumentalización del patrimonio natural y cultural de forma segregada, para legitimar un sistema político-económico fallido”.
Sería en esa perspicacia, en ese olfato de perro pavloviano, donde único se conserva la cubanía, si es que aún existe esa glándula.
Leerlo no agota. Es ágil. Agreste, agorero. Y cómico como carajo. Al terminar, puede comenzarse fácilmente por el principio.
Esto pasó de verdad, pero Cuba estaba en la talla de la zafra y nadie le prestó mucha atención. La historia está un poquito fula, pero al final creo que los dos protagonistas de este cuento se reconciliaron. Filmaron juntos. Compartieron tiempos menos tormentosos… ¿Menos tormentosos?
Gorki Águila, muchas gracias por esta entrevista para Hypermedia Magazine. Se te conoce como activista disidente, vocalista de Porno para Ricardo, performer irreverente, pero no se te conocía como diseñador gráfico. Tu portafolio habla por sí mismo. En él aparecen decenas de obras que sientan el precedente del nuevo afiche cubano político anticastrista.
“Cuando vivía en La Habana, Miami era el lugar de la ‘gusanera’, pero también el paraíso anhelado por muchos que —mientras apuraban el paso en alguna marcha convocada por el desgobierno contra el imperio— cruzaban los dedos esperando la suerte del ‘bombo’”.