Carlos González Arenal (La Habana, Cuba, 1970) es director de cine, guionista y fotógrafo. Ha dirigido y escrito cortometrajes y documentales. Reside en Madrid.
Carlos González Arenal (La Habana, Cuba, 1970) es director de cine, guionista y fotógrafo. Ha dirigido y escrito cortometrajes y documentales. Reside en Madrid.
El fin de una época de anuencia bipartidista y el inicio de un período de lucha de las élites de la antigua política para mantener su poder hegemónico.
Tras las protestas del 11J, hoy hay 958 personas encarceladas, condenadas o en espera de juicio. ‘Coro’ vocaliza sus nombres junto al Himno Nacional cubano.
“Y
Durante años, tuve muchísimo miedo de mencionar la carta. Los amigos íntimos de Mendieta me habían contado muchas historias aterradoras sobre el Sr. Andre. Nunca lo había conocido, pero sabía que era un famoso artista anglosajón, que también podía ser un asesino.
De las hábiles manos de Nicolás no sólo salían las piñatas para los cumpleaños de todos los chamas de la cuadra, sino también, ¡maravilla de maravillas!, modelos en madera de barcos y aviones, a escala y con lujo de detalles.
‘Distintos modos de contar ovejas’ es una entrega de la serie ‘Epizootia’, una columna de la artista Camila Ramírez Lobón en ‘Hypermedia Magazine’.
“No la interrumpo / dejo que pinte / todo / lo que se vuelve tangible./ Me asusto / y respiro / para saber / si aún / soy espesor”.
Tribunal federal vota a favor de que hasta 30.000 migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela puedan entrar en los Estados Unidos cada mes.
Tuve siempre la sospecha de que estaban grabando nuestras conversaciones. El teléfono era descolgado constantemente por la mano del funcionario que en aquella oficina, donde tantas veces había estado, trataba de explicarnos de modo enfático por qué no se nos permitía acudir al evento.
Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.
El hombre que amaba a los perros también debería leerse como una convencionalísima canción de piedad por los desposeídos de la tierra.
José Abreu Felippe: “Me dijeron que ya mi amigo lo había confesado todo, que yo era uno de los organizadores de la marcha de protesta de los hippies por la invasión rusa frente a la embajada de Checoslovaquia. Aquello era un disparate mayúsculo que no se sostenía”.