“Alrededor de 1,5 millones de personas están empleadas en las empresas privadas. Pero los ciudadanos siguen escépticos ante la decisión del gobierno de aceptar el capitalismo”.
“Alrededor de 1,5 millones de personas están empleadas en las empresas privadas. Pero los ciudadanos siguen escépticos ante la decisión del gobierno de aceptar el capitalismo”.
El fin de una época de anuencia bipartidista y el inicio de un período de lucha de las élites de la antigua política para mantener su poder hegemónico.
Tras las protestas del 11J, hoy hay 958 personas encarceladas, condenadas o en espera de juicio. ‘Coro’ vocaliza sus nombres junto al Himno Nacional cubano.
Mientras el cambio climático pone en peligro el café, los innovadores recurren a alternativas sostenibles y sin granos para preservar nuestro ritual matutino.
Fidel me firmó un papel. Cuando me muera, seré enterrado en ese pedacito de tierra que está detrás de los fogones, allí donde ahora están los puercos.
Las memorias escritas por el líder opositor ruso Alexei Navalny antes de su encarcelamiento y muerte se publicarán a finales de este año.
El nuevo documento califica el conflicto ucraniano de “guerra santa” para defender la “Santa Rusia” y esboza ambiciosos objetivos, como aumentar la población rusa de 144 a 600 millones.
El poeta se confiesa hostil a las epopeyas memoriosas. Casi no se autoanaliza, ni le interesa apelar al encanto de otra época, más dichosa que los difíciles años en que escribe y publica estas páginas.
Arnoldo Fernández Verdecia (1971) es un escritor, periodista, docente e historiador cubano, graduado de la maestría en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano por la Universidad de Oriente.
Fuera de la ficción en la narrativa y el cine, de los testimonios publicados por la Editora Política, Verde Olivo o Ciencias Sociales, ¿cómo sería, por ejemplo, ese “relato otro” de la participación de Cuba en la guerra de Angola o el del sueño nuclear cubano?
De las fiestas populares cubanas, el Carnaval de La Habana es la de mayor arraigo y tradición.
A pesar de los cambios y desestructuras, este asueto de pobres, digo, de pueblo, ha tratado de salvaguardar lo típico: conga, cerveza y comparsas.
Ni la revuelta plástica de los 80 ni el ensayismo intelectual de los 90, con su civismo postmoderno o sus eruditas arqueologías, llevaron la crítica del poder en Cuba al grado de refutación que se observa o se lee en algunos de los más jóvenes escritores y artistas de la isla.