Los gobiernos utilizan selectivamente el lenguaje, los líderes o las instituciones religiosas para legitimar sus políticas y reprimir la disidencia.
Los gobiernos utilizan selectivamente el lenguaje, los líderes o las instituciones religiosas para legitimar sus políticas y reprimir la disidencia.
Las experiencias adquiridas durante la perestrunka le sirvieron al Estado cubano para rearticularse frente a la nueva realidad poscomunista.
El incendio en el antiguo espacio escolapio revela la fragilidad de un patrimonio que quedó suspendido entre la expropiación histórica y la falta de restitución.
Las discusiones sobre intervención y soberanía suelen producirse en foros académicos y diplomáticos, lejos de quienes padecen las restricciones cotidianas.
“Condeno enérgicamente la agresión de la administración Trump al régimen de La Habana”.
La Isla nos duele, la sentimos como un hijo que se nos muere sin salvación.
Necesito creer que puedo vivir, que el artista y yo podemos vivir, hinchados de esperanza y de amor.
Los siete parecen bailar, en plena calle, un charlestón tan cheo como el castrismo mismo. Es la típica comepingancia de los cubanos.
Fragmento del libro Teoría y práctica de La Habana (JUS Ediciones, 2017).
60 migrantes portan una cruz a través del río Suchiate hacia México en el Vía Crucis Migrante 2024, símbolo de su lucha por alcanzar la frontera de Estados Unidos.
Cuatro hombres acusados por el atentado de Moscú, dos se declaran culpables. ISIS reivindica la autoría. Putin culpa a Ucrania.
“Sería tan fácil como cruzarse de brazos: huelga general. Así fue como cayó Machado. Y ya Díaz-Canel dejó chiquito a Machado. Y a Batista. Parece empeñado en lograr lo que no pudo Weyler”.
“Al menos 35.000 letones fueron asesinados o desaparecieron en el traspatio siberiano de la Unión Soviética. Más de cien mil huyeron a Europa Occidental, lo que en el caso del diminuto país de Letonia fue una pérdida abrumadora de población”.
Las fuerzas israelíes intensifican los ataques en toda Gaza, causando numerosas víctimas civiles en medio de los esfuerzos por lograr un alto el fuego.
El proceso legal que “encontró” culpables a esos 128 ciudadanos fue una mascarada; ya habían sido juzgados y condenados públicamente por el presidente de Cuba.