El 25 de mayo de 2011 yo estaba en La Habana. No solo era el cumpleaños de mi hermana, sino que estaba muriendo en México, Leonora Carrington.
El 25 de mayo de 2011 yo estaba en La Habana. No solo era el cumpleaños de mi hermana, sino que estaba muriendo en México, Leonora Carrington.
WSJ: “Para Xi Jinping, una victoria rusa sobre Ucrania reivindicaría la teoría marxista de la historia”.
The Economist: “El combativo economista marxista se centró en cuestiones relacionadas con el crecimiento”.
qué se iba a hacer / eran tiempos / de vida muy agitada // un estilo / directo // nada de / andarse por las / ramas
Los empeños en pro de la no proliferación de armas nucleares nunca han sido más vulnerables que en la actualidad.
La superación de la crisis cubana requiere de la reconstrucción de una esfera pública que permita el debate y la participación ciudadana.
Sobre una performance realizada por Yadián Rizo Abreu, Ojo Pez, como parte de un festival de grafiti en la Habana Vieja (julio 2025).
La Revolución es tan grande que, en oportunidades de absoluta obnubilación, llega uno a la ausencia de lastre. Eso se llama ingravidez.
Cómo la URSS recurrió al comercio en la sombra y al espionaje industrial para eludir las sanciones occidentales.
¿Quién necesita una Patria? Patria = Cárcel. Cárcel = Traición. Traición = Muerte.
Juan Rubiales rompe el silencio y desvela oscuros secretos de la RFEF durante el mandato de Luis Rubiales, revelando escándalos de fiestas, desvíos de fondos e intrigas políticas.
El huracán Idalia causa estragos en Cedar Key, Florida, convirtiendo el sereno refugio de artistas en un páramo inundado.
Cuando se cumplen 60 años de su creación, el “Teléfono Rojo” sigue siendo un símbolo perdurable de la diplomacia entre Estados Unidos y Rusia.
Muchas perspectivas dizque progresistas han utilizado la gordura para caricaturizar y criticar a sus enemigos. Los gordos terminan representando el exceso, el egoísmo, la brutalidad.
Parece confirmada la ratificación en la Asamblea Nacional.
Esta ciudad dice ansiar cambios, pero nunca los espera. Se asusta ante cualquier hecho violento que le remueva su zona de confort. Está preparada para actos rutinarios que definen el actuar diario de sus gentes: la voz alzada y la crítica banal y estéril. La libertad a medias es el panegírico que espera esta ciudad. Ni siquiera la esperanza.
Nuestros dirigentes tienen mucho que aprender. Algunos están a tiempo. Solo hay que poner las manos atrás, como cuando se entra a un museo. Escuchar y quitarse la careta. Sincerarse y decir: “Sí, sé que en este momento la policía está dando golpes, pero yo no puedo hacer nada, porque tengo miedo, porque también tengo una hija”.