La humillación pública como control social.
Nadie, ni siquiera Bukele, sabe cómo acabará el experimento de El Salvador.
Entrevista de TIME con el presidente Nayib Bukele.
Hay que salir al mercado a comprar agua potable, porque la reserva de la casa ya se agotó y un huracán anda cerca de la Isla.
El extraño plural de J.E. Lage opera cual espacio marginal reservado para quienes no tienen cupo en un ʻnosotrosʼ construido en la Biblioteca sin negociación previa.
“No firmes: presiona para obtener más y aceptarán. Cuando hayas conseguido la mitad o dos tercios de lo que no te pertenecía, podrás considerarte un diplomático”.
Cada vez veo más la literatura cubana como si fuera una suerte de retablo infantil.
Voces críticas dentro y fuera de Cuba claman porque la cultura cubana se libere del secuestro de la memoria y de la expresión creativa.
‘Concierto mambí’ engarza el lenguaje culto de la poesía decimonónica con las expresiones populares más crudas. Como cuando dice: “Es más puro y más volao // —más lindo y potente, asere— // amparar al que se muere // que obedecer a un singao”.
El Valle de la Muerte, famoso por su calor extremo, experimenta una “lluvia de 1000 años” debido a la tormenta tropical Hilary, provocando cierres y reviviendo debates sobre el cambio climático.
El astro cubano, Lourdes Gurriel Jr., celebró un hito al alcanzar 600 imparables en las Grandes Ligas desde su debut en 2018, consolidando su lugar como uno de los bateadores élite.
Poe Cid (Jorge García Prieto, 1979). Poeta, artesano y promotor cultural. Tiene publicados los libros ‘Poemas subsidiados’, ‘Errático animal’ y ‘El lado sano de la lágrima’. Ha obtenido varios premios por su obra. Forma parte de antologías nacionales e internacionales.
México y EE.UU. refuerzan medidas migratorias: migrantes detenidos en la frontera Ciudad Juárez-Texas serán rápidamente deportados por el INM, tras un aumento en intentos de cruce.
Saca el carné, al vuelo leo las letras DSE que aluden al órgano represivo que más miedo ha metido entre los cubanos y a mí, por primera vez, no me da nada.
No siento nada, estoy como el pollito del cuento que se metió una raya de cocaína y empezó a decir que no sentía nada.
A estas alturas del interrogatorio no siento ni las piernas, ni el corazón ni el salto en el estómago, yo no siento nada.
Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.