Herramientas para resistir el asedio de las redes sociales, encontrar propósito en lo cotidiano, volver a aprender a respirar a nuestro propio ritmo.
Herramientas para resistir el asedio de las redes sociales, encontrar propósito en lo cotidiano, volver a aprender a respirar a nuestro propio ritmo.
Washington Examiner: “Mientras que el régimen liberó a los líderes blancos en cuestión de días a condición de que se exiliaran, unos 1000 presos políticos, en su inmensa mayoría negros, siguen en las cárceles cubanas”.
El viceministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Ryabkov niega que Rusia pudiera emplazar armas nucleares “bajo el vientre” de Estados Unidos.
Un poco antes no hubieran podido estar en este espacio público, tomándose estas cervezas, a esta hora de la noche, en este país.
Hombres con sus cuerpos flotando sobre balsas. O expuestos al sol, con el trasero al aire, en duchas.
“Vivimos en un momento liminar; más temprano que tarde se impondrá una noción de lo universal en su sentido fuerte, tradicional, que no distinguirá ni credos, ni culturas, ni filiaciones”.
Los campamentos de verano pretenden camuflar, con dinámicas de socialización y experiencias “únicas”, el diseño y transmisión de antivalores alineados al discurso oficial.
Capítulo del libro: ‘Rusia: el regreso de la potencia’, de David Teurtrie (Hypermedia, 2024).
“Sus frases, no por conmovedoras, dejan de ser asfixiantes. Martí es tan agónico como emancipador”.
Tahar Ben Jelloun ha necesitado muchos años para escribir El castigo, libro que sigue el tortuoso recorrido autobiográfico del escritor en 19 meses de confinamiento. 564 días. 13 536 horas. 812 160 minutos de plomo. Como minúsculas balas, minúsculas celdas, minúsculas e interminables noches.
“Desde la admiración y el deseo amatorio, la mujer/poeta ha minimizado o anulado una historia sórdida de asesinato y se entrega toda a este hombre que ha movilizado sus pasiones más íntimas”.
Rosie Inguanzo (La Habana, 1966) es escritora, actriz y profesora. Ella se define como una “aprendiz de sobreviviente”. Es autora, entre otros títulos, del poemario ‘La vida de la vida: Neomodernismos y otras inquisiciones‘, publicado por la editorial Hypermedia.
“Cine alternativo”, “sumergido”, “paralelo”, “independiente”, “joven”, bajo cualquiera de estos nombres se ha llamado lo que transcurre hoy en Cuba a destiempo de la construcción del Cine Nacional.
Un discurso propio emanado del relevo generacional, la marginalidad, y una ética signada por el machismo, la violencia y el sexo.
Cristina García ha vuelto a visitar a los complejos y queridos personajes de su primera novela, ‘Soñar en cubano’. Más de tres décadas después, García resuelve la inquietante ambigüedad que ha dejado a los lectores en suspense.
En algún momento, algo muy malo me va a pasar. Cuando empecé en esto del cine tenía una identificación con el otro, con el prójimo; quería desentrañar la realidad cubana. ¿Adónde se fue esa sensación?