La Fundación Ludwig y sus acólitos devienen en objeto de monitoreo del estado de los derechos culturales en Cuba.
La Fundación Ludwig y sus acólitos devienen en objeto de monitoreo del estado de los derechos culturales en Cuba.
“Barrenderos de Cuba cuentan en qué condiciones limpian la nieve en el centro de Moscú”. Un reportaje de MSK1.RU.
El traslado de inmigrantes a ciudades como Denver por parte del gobernador de Texas, Greg Abbott, desata la polémica, en medio de las crecientes tensiones políticas y sociales.
Existía en La Habana un espacio donde una mujer abría a cualquier hora las puertas de su pequeña casa para recibirnos a todos.
Estos tipos son como una tropita de choque, una avanzada de vanguardia para partirle las patas al ángel Orlando Luis. Para reventarle las bolas al demonio Pardo Lazo.
Este régimen me ha convertido en una mala persona, motivada por la venganza y los pensamientos más turbios. En un enemigo del perdón.
Películas que se produjeron bajo el control absoluto de Alfredo Guevara… ¿Alfredo qué? Alfredo L. Guevara Valdés… ¿Y quién fue Alfredo L. Guevara Valdés?
Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
“Quizá la creación de una pequeña ciudad mexicana en medio de La Habana terminaría siendo una pesadilla. De allí saldrían narcos que cobrarían derecho de piso a paladares y cuentrapropistas del Vedado y Miramar; sicarios armados con cuernos de chivo que desatarían balaceras en el Malecón. Ese México en miniatura terminaría por devorar a La Habana”.
Después de varias décadas contemplando el operar de la Revolución —del cuerpo institucional en que se ha concretado como forma de gobierno—, es posible especular que la Muestra Joven llegó a su fin, tocó fondo, it´s over…
“La historia es como el alquitrán impregnado, pero dentro, en algún lugar del pecho y duele mucho”.
En el 93 tenía 11 años. En ese tiempo mi mamá era el sostén de la casa. No le he agradecido lo suficiente a esa mujer divorciada, profesora de matemáticas con un salario de trescientos pesos que fue mi madre en los 90.
Estos son los momentos maravillosos que después desaparecen, sin dejar ni trazas, en esa matemática maléfica que llamamos todavía, por inercia ideológica, ‘nuestra memoria nacional’.
La revolución criminalizó muy pronto la palabra: «lumpen». El cortometraje P.M. fue acaso su primera víctima.