“Me sentí como si estuviera hablando con León Trotsky en los años previos a la Revolución rusa”.
“Me sentí como si estuviera hablando con León Trotsky en los años previos a la Revolución rusa”.
¿Qué puede crear un cineasta en la Cuba de hoy que no sea distopía o pornomiseria?
El entrenador cubano de Ligas Menores, José Pérez, desaparece durante la Serie Mundial en Pensilvania, provocando especulaciones de deserción, aunque aún no hay nada confirmado.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.
Reuters: “Las elecciones podrían dar paso al primer gobierno de extrema derecha del país desde la Segunda Guerra Mundial”.
AP: “El primer atleta transexual de Cuba muestra los progresos y los retos a los que se enfrentan las personas LGBTQ en la isla”
The New York Times: “No se puede esperar que los votantes ignoren lo que fue evidente: Biden no es el hombre que era hace cuatro años”.
The New York Times: “Si el presidente Biden se planteara seriamente abandonar la carrera, la primera dama sería la figura más importante, aparte del propio Biden, para tomar esa decisión”.
Austin Llerandi Pérez es profesor y escritor. Nació en La Habana en 1990. Actualmente cursa la licenciatura en Español-Literatura en la Universidad de Ciencias Pedagógicas y trabaja en la misma niversidad. Ha obtenido varios reconocimientos, entre ellos: Premio Especial de la AHS, 2014; y el Premio Internacional de Poesía Letras como Espada, 2016.
“Guatemala cuenta con un superejército cuya presencia se siente en todas partes, hasta en los recreos de los colegios. Un ejército, un cuerpo de antimotines, policía nacional y policía de tránsito; todos símbolos de un poder ejercido sobre el pueblo. Por eso es tan importante contraatacar con humor e ironía”.
Nadie saludaría más que yo un cambio a favor de la libertad en Cuba; de esta manera vería una conclusión para mi iniciativa de acoger a más de 10 mil cubanos en la embajada del Perú, cuando era embajador en La Habana, y ayudar a que más de 120 mil pudieran salir de la isla.
Lo he dicho en otras ocasiones, pero vale la pena repetirlo: Tanto el engagement como la estrategia del garrote están atrapadas en un círculo vicioso, en una política de bandazos que conducen al mismo callejón sin salida. Estados Unidos debería abstenerse de intervenir en la Isla. De lo contrario, Cuba seguirá a expensas del presidente norteamericano de turno.