En el Gran Tablero de Corcho que es la Isla, cada sujeto posee un puñado de tachuelas y fija allí los sucesos que le importan.
En el Gran Tablero de Corcho que es la Isla, cada sujeto posee un puñado de tachuelas y fija allí los sucesos que le importan.
Alejandro Taquechel (La Víbora, Cuba, 1982) es fotógrafo. Su obra investiga la huella poscomuista. Vive exiliado en Miami.
La frontera sur estadounidense registra una afluencia récord de inmigrantes, lo que enciende las disputas políticas y domina el discurso de los medios de comunicación.
No hay eventos a los que acudir: ni tertulias, ni festivales, ni espacios de opinión donde se pueda debatir qué se debería hacer con las estatuas, una vez que el sistema se desplome.
La atención a la migración cubana es una deuda de solidaridad que la región aún no ha saldado.
La pérdida de otra vida en la más absurda cotidianidad de una nación sin rumbo y sin destino.
Veo cada detalle, oigo lo que se dijo y se calló, toco en mi mente la mano temblorosa de mi padre que hasta aquel día no sabía que existía.
“Que me perdonen todos los que, de un modo u otro, me conocieron y no pudieron realizarse”.
Si, como observa Edward W. Said, es necesario “hablarle claro al poder”, el 27N habló claro, aunque esa voz se pierda entre los alaridos institucionales y el burocratismo etimológico de la razón de Estado. Quién sabe si despierte al eco de la historia que habita en las buenas conciencias, donde el miedo no tiene cabida.
Comprometida con epistemologías antirracistas, feministas y decoloniales, Juliana Moreira Streva (Río de Janeiro, 1990) trabaja en pos de situar los legados coloniales de violencia. Conversamos sobre su documental Mujeres en movimiento, un trabajo independiente y experimental sobre mujeres activistas en Brasil.
La avalancha ha comenzado: nada la detiene, es una cuestión de tiempo. Ellos lo saben, y también saben que no hay reunión con flemáticos viceministros ni con mediadores. San Isidro está en movimiento, y ha enfrentado el cinismo de un sistema totalitario que aspira a la eternidad en cuerpo y alma.
“El intercambio de ideas siempre va a ser positivo y de alguna manera beneficia al estudiante; solo hay que tener mucho tacto a la hora de saber con qué quedarse de lo que se discuta o se plantee en una crítica. Ah, muy importante: no fundirse. Sencillamente nadie tiene la verdad”.