Dejar solo el templo en los días de fiesta es desertar de las banderas de la patria; y ¡de la patria puede tal vez desertarse, mas nunca en su desventura!
Dejar solo el templo en los días de fiesta es desertar de las banderas de la patria; y ¡de la patria puede tal vez desertarse, mas nunca en su desventura!
Para los represores cubanos no es suficiente con que la gente trate al KKK y al Führer como si de brujas ninfómanas y hombres-lobos se tratara.
Con 8000 palestinos reportados muertos, Gaza enfrenta desesperación humanitaria, con residentes saqueando almacenes de la ONU.
Lo precioso es que, al escudriñar nuestra mortalidad, podemos hallar nuestra condición de eternidad.
Mientras tiene lugar la fiesta del cine latinoamericano en La Habana, el Gobierno cubano avanza leyes y decretos que penalizan la libre expresión y creación cultural.
A los federales: Para ahorrarles una investigación prolongada, declaro de manera categórica que no estaba trabajando con nadie.
El Hombre Nuevo muere de irrealidad y aburrimiento.
Sylvia Plath sería como una especie de ‘femme fatale’ de la literatura, marcada por la enfermedad y la muerte.
La voluntad de los pueblos no es más que la resultante de la voluntad de los individuos que los forman.
Té rojo o La sangre de los patriarcas pertenece a la serie Notas al margen, del artista Reynier Leyva Novo, para la sección La Fracción.
“Aunque ahora mismo no esté parada en el sur del mundo, creo que es una forma de enunciar, enmarcar, preguntar y cuestionar ciertos órdenes que muchas veces se dan por sentados. Al crecer en contextos con situaciones e historias tan fuertes, hay una necesidad por cambiar el mundo y hacerlo mejor”.
No se trata de caridad. Se trata de una alternativa económica para un oficio que, históricamente, ha sido mal remunerado. Veámoslo así: es como agradecerle a Héctor Antón por uno o varios textos, invitándolo a una cerveza. Abrir la cuenta de Héctor en Patreon es una tarea romántica, pero no imposible, y necesita del apoyo de todos.
“Tratar de dialogar tiene un precio en Cuba. No creo en ese diálogo, nunca te pondrán de igual a igual… Pero aun así siento la necesidad de seguir pidiendo el diálogo. Si tuviera que volver a sentarme frente al Ministerio de Cultura para que seamos escuchados, lo volvería a hacer”.