No sé nada de exilios. Todo lo que fundé quedó atrapado en La Habana bajo el peso insalvable de la dictadura.
No sé nada de exilios. Todo lo que fundé quedó atrapado en La Habana bajo el peso insalvable de la dictadura.
Eduardo López-Collazo (Jovellanos, Cuba, 1969) es físico nuclear, doctor en Farmacia, investigador y divulgador científico cubano. Sueña con eliminar la metástasis.
¡Oh, Habana! Tus hijos lloran tu impotencia… / ¡Oh, Habana! Tu destrucción irreemplazable…
Votar en los Estados Unidos ha devenido la causa última del hundimiento de una espiritualidad.
La joven, fotógrafa gótica y surrealista, posaba con su cuerpo desnudo, envuelto en transparencias, ante el ojo de la cámara.
Antonio Gómez Sotolongo (1954) es músico e investigador. Ha publicado Historia de la música popular cubana: De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976).
Capítulo del libro ‘Historia de la música popular cubana. De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976)’, de Antonio Gómez Sotolongo (Hypermedia, 2024).
The Wall Street Journal: “En el ámbito doméstico, no es centrista. En el exterior, parece no estar preparada para los peligros que se avecinan”.
The Conversation: “Cinco razones por las que los votantes apoyan a Kamala Harris”.
Una amiga me contó su diálogo con el chofer de una guagua. Él decía que había que cuidarse de los terroristas que rompían cristales de las tiendas; ella le preguntó su opinión sobre las tiendas en MLC. Cuando mi amiga se bajó en su parada, el chofer le gritó: “Si no te gusta, vete pa’ San Isidro”.
A una señora que participó en un acto de repudio, yo le pregunté: “Fulanita, mija, ¿y por qué tú te prestaste para eso?”. Ella me respondió: “Porque la placa de mi casa está en candela y no tengo forma de resolver. Aparte, nos dieron merienda y tú sabes que yo tengo un niño. A mí no me importa nada, porque yo no le importo a nadie”.
Feministas cubanas y aliades pretendemos con esta carta contextualizar y pronunciarnos en contra de recientes y reiterados episodios de discriminación, exclusión y violencia promovida y/o ejercida por el Estado contra las mujeres cubanas.
“Beth Harmon”. Cuando vi su nombre en la Uber App de mi móvil, el corazón se me fue a salir por la boca. Tragar en seco o, mejor, en mojado. Eso es lo de menos. Lo de más eran sus labios tintos en rojo revolución en la miniserie de Netflix de la que todo el mundo me hablaba en el taxi: The Queen’s Gambit.