Ser cubano es una combinación sin igual de presunciones y malentendidos, que implica aceptar una condición cada vez más patética y abstrusa.
Ser cubano es una combinación sin igual de presunciones y malentendidos, que implica aceptar una condición cada vez más patética y abstrusa.
Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV venezolano, aterriza en Cuba en medio de crecientes tensiones políticas, desatando especulaciones sobre la verdadera intención de su visita y preocupaciones sobre la seguridad de la oposición venezolana.
Una Cuba cubierta de harapos pintorescos, poblada por sujetos serviles, desesperadamente xenófilos, humildes al borde de la miseria y siempre listos a gritar ‘¡Bienvenido, Míster Marshall!’
Rusia ha completado un intercambio de prisioneros con Estados Unidos y Alemania. A cambio de los presos políticos liberados, ha recibido al agente del FSB Vadim Krasikov, junto con múltiples espías.
“Si existe la tentación de juzgar estos problemas como la preocupación particular de unos paletos en el culo del mundo, un vistazo a mi vida revela que los aprietos de Jackson se han vuelto mayoritarios”.
Philadelphia Inquirer: “El peso ligero Cruz, que está entrenado por Bozy Ennis, peleará el sábado en Los Ángeles en la cartelera de Terence Crawford-Israil Madrimov”.
“Los venezolanos estamos listos para deshacerse de la dictadura. ¿Nos apoyará la comunidad internacional?”.
“El actor impedido es el intermediario agónico más importante que existe entre el yo privado del actor y el ego del personaje”.
WSJ: “Para Xi Jinping, una victoria rusa sobre Ucrania reivindicaría la teoría marxista de la historia”.
“Devuelvo a Charles D. Meigs a su estante y me miro los guantes forenses. En la historia de la obstetricia, Meigs es el autor de esta preciosa frase: ‘Doctors are gentlemen and a gentlemanʼs hands are cleanʼ. Los doctores son caballeros, y las manos de un caballero son limpias. Los doctores no se lavan las manos”.
Everglades: salvajismo, histerización, excentricidad. Everglades: lo único que me enloqueció durante una cuarentena en La Habana, y que verdaderamente definió mi training de lengua, mis fiebres de hembra. Es una suerte que Everglades todavía sea literatura: la necesaria, la enloquecedora.
Esta es la imagen que quiero para esta entrevista: Jorge Enrique Lage guiñando un ojo en Cuba, en su negativa al silencio: “Me gusta el instrumental de la ciencia-ficción, las movidas con el tiempo. Y me gusta trastear cacharrería en paro técnico. Para otras cosas más productivas, se necesitan habilidades de las que yo carezco”.