“No había ningún motivo para charlar con Leonardo Padura y los había todos. No tenía ningún libro que promocionar, y por eso hablamos a pierna suelta de casi todo”.
“No había ningún motivo para charlar con Leonardo Padura y los había todos. No tenía ningún libro que promocionar, y por eso hablamos a pierna suelta de casi todo”.
Kelly Martínez-Grandal (La Habana, 1980). Poeta, narradora y ensayista. Tiene publicado los poemarios ‘Medulla Oblongata’ (2017) y ‘Zugunruhe’ (2020); y el libro de cuentos ‘Muerte con campanas’ (2021). Realizó la antología ‘Todas las mujeres (fulanas y menganas)’ (2018). Trabaja como editora de producción.
Uno vive donde vive: en el páramo. No en el de esa fastuosa y lúgubre (pero refulgente) novela titulada ‘Wuthering Heights’. Y voy a ver quién pinga me acusa de malinchismo.
¿Cómo opera la lógica de la corrupción en la política? ¿Cuáles son las funciones de las políticas anticorrupción? ¿Para qué sirven las políticas anticorrupción impulsadas por la sociedad? ¿Es posible evitar la corrupción en tiempos de guerra?
Sobre la exposición ‘Green Havana’ de Leandro Feal, inaugurada el 28 de mayo de 2024 en El Apartamento (Calle de la Puebla, 4. Madrid), con comisariado de Osbel Suárez.
El reconocimiento del Estado palestino alcanza las 145 naciones, ya que Noruega, España e Irlanda se suman en medio de la actual ofensiva israelí en Gaza.
Claudia Sheinbaum está a punto de convertirse en la primera mujer presidenta de México. Las encuestas le otorgan una amplia ventaja antes de las elecciones.
Georgia, imitando la legislación rusa, ha comenzado a perseguir a las ONG que reciben financiamiento desde el exterior, utilizando la nueva ley de “agentes extranjeros”.
Kipling dedicó un epitafio a su hijo muerto en la I Guerra Mundial: “Si alguien pregunta por qué hemos muerto, díganle que porque nuestros padres mintieron.” He ahí el gran asunto de la narrativa cubana que es el gran tema de Los caídos, de Carlos Manuel Álvarez.
Marqué el número de la Embajada de la tiranía cubana en la capital de los Estados Unidos. Me dio timbre, como de costumbre. Pero esta vez todo sería diferente.
Para leer hoy literatura cubana, habría que usar una estrategia baudelaireana, es decir, aprender a encontrar la belleza en medio de la mediocridad. Aunque pensándolo bien, no: lo que decía Baudelaire era otra cosa.
No se le ocurrió otra cosa que decirme “long live the Cuban revolution” en cuantos idiomas decía saber o a esa hora le dio por inventar.