Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
“En una cárcel que se llama Fonts y Beales que se llama Lawton que se llama 10 de Octubre que se llama La Habana que se llama Cuba que se llama América Latina”.
Sus formatos pueden ir de la miniatura al gran volumen, de la pieza única a la instalación, de la forma más delicada y frágil a lo macizo del arte público.
NBC News: “Funcionarios israelíes han amenazado con una ofensiva militar en Líbano si no se llega a un final negociado para alejar a Hezbolá de la frontera”.
“Entre los pechos de copa B de Sativa hay un elaborado tatuaje del Sagrado Corazón, símbolo católico del sacrificio de Cristo por el pecado humano”.
New York Post: “Mike Turner pidió al presidente Biden que aumentara la presión para impedir que Moscú lanzara armamento nuclear antisatélite”.
El suicidio es un pecado y es destino. Antes o después, ese plan preconcebido se cumple. Hay un mantra que gira alrededor del elegido, en la manera que escoge para irse.
Sweet Smell of Success de Otto Preminger (1957), se considera una obra maestra del cine menor (el llamado “B movie”). En ella se combinan los talentos de Chico Hamilton y Elmer Bernstein para una musicalización de premio.
La compañía Teatro Avante tuvo a su cargo el estreno mundial de En ningún lugar del mundo (Hypermedia, 2019), un texto de Abel González Melo, dirigido por Mario Ernesto Sánchez, como parte del XXXIII Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami. La obra ha tenido una reciente temporada en el Miami-Dade County Auditorium.
Érase que se era un escritor en twitter que era muy combativo y muy
anticapitalista y antioccidental, y que decía que no lo había radicalizado el Corán, sino el Quijote. Se llevó una buena beca del gobierno de turno y cerró su trinchera antimperialista. ¿Te parece que eso es muy viejo? No. Eso acaba de suceder.