La invasión es el más tardío de nuestros derechos humanos. Todo imperio se merece un final sinfónico.
La invasión es el más tardío de nuestros derechos humanos. Todo imperio se merece un final sinfónico.
Quien se va genera nuevas geografías. Quien se queda aprende a habitar los huecos de los mapas.
Si el Gobierno no comienza desde ya una reforma agraria profunda, se enfrentará a una hambruna sistémica que desestabilizará el orden social de manera irreversible.
Lo que queda de las revoluciones armadas de los últimos setenta años son los despojos de los ideales que las animaron: la caricatura senil del sandinismo y los estertores finales del castrismo.
En la política-fútbol, que es una poética, las rivalidades hacen extraños compañeros de cama. Y compañeras también.
El país que tenemos hoy parece muy cercano a otra protesta de gran escala. ¿En qué condiciones ocurrirá y quiénes la protagonizarán?
Nace ahí: en el punto exacto donde una necesidad humana busca lenguaje antes que convertirse en silencio.
La operación es doble: entretener y disciplinar, convocar y excluir, celebrar la juventud mientras se restringen sus derechos efectivos.
La editorial Betania publicará este otoño todas las cartas de Gastón Baquero a Lydia Cabrera, en una edición preparada y prologada por Ernesto Hernández Busto.
A sus abuelos ―nosotros― el régimen los chantajeaba de niños con que el KKK nos esperaba en Estados Unidos para lincharnos. Lo natural es, entonces, que hoy los nietos ―los nuestros― se disfracen indolentemente de ese mismo KKK. No sólo es lo natural, sino también lo marxista.
Ana Varela Tafur (Perú, 1963). Poeta, docente y activista cultural. Ha publicado, entre otros títulos, ‘Lo que no veo en visiones’ (1992), ‘Voces desde la orilla’ (2000), ‘Dama en el escenario’ (2001) y ‘Estancias de Emilia Tangoa’ (2022).
Un halo de tristeza y esperanza para aquellos que se encuentran en la Isla y quienes han buscado un futuro allende los mares.
Sólo dos detalles han impedido que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel sea un invitado de honor en el Congreso estadounidense.
Deberíamos dejar a los basureros que nos gobiernen: peor que la actual dirigencia del país no lo van a hacer.
Esperar que a partir del 20 de enero las aguas vuelvan a su nivel y la retórica de perros ladrándose patio de por medio vuelva a ser lo corriente.
Jimmy Chérizier, alias “Barbecue”, pasó de agente de policía a jefe de una banda, y ahora es una pieza clave en el caos de Haití, uniendo bandas y desafiando al primer ministro.
Israel intensifica las operaciones terrestres en Gaza en medio de un gran apagón de Internet, lo que aumenta la preocupación por una incursión a gran escala y obstaculiza los esfuerzos humanitarios en la región.
Tras una persecución de dos días, Robert Card, el sospechoso del tiroteo masivo de Maine, fue hallado muerto. El ataque ha dejado 18 muertos y 13 heridos.
Ser escritor en Cuba, hoy, es ―¡cómo no!― un tremendo ejercicio de terquedad. De orinar contra el viento. De dar cabezazos contra el muro.
Nadie decide enfermarse de coronavirus, pero la decisión de a quiénes, cómo y cuándo se les ha de administrar los recursos indispensables para la subsistencia es, indudablemente, un acto ético y político de la mayor relevancia. Este acto se realiza desde criterios de selectividad y, por lo tanto, de exclusión sobre vidas que previamente han sido signadas por la violencia.
¿Será cierto aquello de que “hay cosas que nunca cambian”? Irse de Cuba, o quedarse, sigue siendo una decisión política. ¿Cambiará eso mientras yo esté viva? ¿Será antes de mis 40? ¿Lo verá mi generación? Una voz me recomienda que, entretanto, mientras se alarga la espera, siga en lo que estaba: con mi clítoris.
«Abreu es uno de los escritores más interesantes, imaginativos, libres y estilizados del hoy literario en nuestra lengua, que ya en su caso decir cubano es decir poco».
Una entrevista con Juan Abreu