Quien se va genera nuevas geografías. Quien se queda aprende a habitar los huecos de los mapas.
Quien se va genera nuevas geografías. Quien se queda aprende a habitar los huecos de los mapas.
Ruinas interiores, cuerpos fragmentados, símbolos antiguos, rostros sin rostro, selvas espesas y luces que no iluminan, sino que revelan la oscuridad.
“Por alguna razón, se espera que los cuentos y películas hechos por cubanos traten sobre Cuba y, además, estén dentro de un espectro de crítica social”.
Me impactó su prosa limpia y sencilla, las descripciones precisas, entre poéticas, desgarradas y agudas, al pintar travesías y horrores sin sensiblería ni victimismo.
Cuando las circunstancias precisas lo exigen, todos somos capaces de relativizar el apego a la ley moral y al concepto universal de lo bueno.
Nos vamos a abrazar llorando. De hecho, ya estamos llorando abrazados.
Aspirar a una revolución verdadera desde la distancia se asemeja a un acto de crueldad.
No fue el final que muchos esperaban, pero sí fue el día en que el autoritarismo dejó de moverse sin costos y sin testigos.
“Todas las rejas del Reclusorio Nacional para hombres de Isla de Pinos han sido elaboradas por el niño cubano de ocho años, Américo Herrero Herrera”.
Ximena Gómez es escritora y poeta colombiana, traductora y psicóloga. Sus poemas han aparecido en revistas tanto en español como en inglés. Tiene publicado el poemario ‘Habitación con moscas’ (2016).
Los críticos de Julián del Casal, y en general el nacionalismo cubano —empezando por José Martí— y el castrismo han hecho del campo el espacio ideal para proyectos “terapéuticos”.
Mis amores de los setenta / están cumpliendo sesenta. / Algunos apagaditos como florcitas sin agua / —la sal charchaleando en la herida— / quijotes unos buscando molinos / amargados por el exilio muchos / amañados otros con los sandinistas.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.
Estados Unidos decomisa de un Boeing 747 vendido ilegalmente por Irán a una empresa venezolana, alegando violaciones de la ley de exportación.
La ONU, respaldada por grupos humanitarios, insta a Israel a reconsiderar su orden de evacuación mientras los bombardeos atrapan a los residentes que intentan desplazarse.
Israel ha pedido a la ONU que evacue a más de un millón de palestinos del norte de Gaza en un plazo de 24 horas, insinuando una posible operación terrestre.
Nadie le cortó las manos, ni la garganta. Su corpachón octosílabo no fue tirado en ninguna cuneta. Tampoco le pegaron un buen par de electrodos en sus testículos.
Luis Manuel Otero asusta, y mucho, porque no pueden comprarlo ni sobornarlo. No es de los que vende baratijas de colores con la enseña nacional. No es de los que ruega el espaldarazo institucional. Ha ido al extranjero y siempre ha regresado a la semilla. Sus antecedentes artísticos no pueden ser fácilmente utilizados en su contra.
Nos enseñaron a ser miserables, y el miedo fue nuestro credo. Miedo a pensar diferente, a decir “hasta aquí”, a trazar una raya, tomar aliento y gritar: ¡Esto es una pinga!, y que se apartaran de ti, apestado, apátrida, contrarrevolucionario, antisocialista.
Gracias al micromecenazgo, la obra de teatro ‘Vámonos a Marte’ con Gessliam Suárez, recién se ha estrenado en la sala de El Ciervo Encantado de La Habana.
“En un artista que se está desarrollando constantemente como individuo, es presuntuoso decir: esto está hecho. Además de presuntuoso, podría resultar falso. Autoengaño, incluso. Yo siempre veo algo más que va a llevar a la pieza al lugar mágico, al brillo cegador de la perfección…”.
“Somos conscientes de que Silent Specific no cambiará nada, ni mucho menos solucionará o transformará la realidad cubana de ahora. Pero de algún modo encontramos en esa realidad paralela que son las redes sociales una vía de aproximación y una brecha para aprovechar la coyuntura y aterrizar la utopía”.