El ajedrez nos daba un propósito y una alegría que superaba cualquier obstáculo.
El ajedrez nos daba un propósito y una alegría que superaba cualquier obstáculo.
Reproducimos en exclusiva el inicio de ‘Pink Cadillac Man’, premio Alfonso Sancho y finalista del premio Fernando Marías, a la mejor novela de 2024.
& desesperación, rabia & melancolía / —pero sin los majestuosos placeres de la mente // & con los días / quemados / atenuados //—pero con destrucción comparsa.
Aunque han cambiado muchas cosas, al final de la partida el rey y la reina van a la misma caja.
El distante pasado entroncará con el lejano futuro, el punto donde trama y subtrama se encuentran en un mismo cauce: la antesala del final.
“Tenemos algo maravilloso que es el poder de la creatividad, pero no tenemos la oportunidad para crecer”.
Me considero una exiliada dentro de mi propia patria: una artista maldita.
Mientras los medios estatales enarbolan las firmas extranjeras en defensa de Cuba, muchos creadores cubanos contemporáneos sienten que sus derechos a la expresión y difusión son vulnerados de forma sistemática.
Quisieron convertir en derecho sacrosanto el no ser ofendidas y, así, sentirse más respetadas que nunca.
Monika Fox brilla por fin ahora en la internet cubana, para recordarnos que no conocemos las dimensiones groseras de nuestra debacle. Ni tampoco, lo grotesco de nuestro carnaval.
Esta ciudad nació de la sal del puerto / y allí creció caliente, deschavada, / el sexo abierto al mar. / El clítoris guiando a los marinos / como un faro de luz en la bahía.
¿Dónde más frío, dónde más nieve, dónde más artificialidad y vida enajenada que en esa “Siberia tropical” que fue La Habana de fin de siglo?
The Economist: “Cada vez parece más probable que la esperanza en Venezuela vuelva a ser aplastada. Los venezolanos de a pie pagarán el precio”.
La editorial Betania publicará este otoño todas las cartas de Gastón Baquero a Lydia Cabrera, en una edición preparada y prologada por Ernesto Hernández Busto.
‘Muestrario del mundo o Libro de las maravillas de Boloña’, de Eliseo Diego, evoca ficciones que no se podrán resolver.
La protesta de Aaron Bushnell pone de relieve la historia de la autoinmolación como forma de disidencia política.
A medida que aumentan las bajas, Netanyahu convoca una reunión de alto nivel del gabinete de guerra, señal de una posible escalada.
En medio de la intensificación de los ataques aéreos contra Gaza, Israel libera a dos rehenes estadounidenses retenidos por Hamás, lo que aumenta las tensiones.
Imposible no llegar a las lágrimas al pensar que esa sonrisa franca de trompeta de carnaval no estará esperándonos tras la puerta de su apartamento oloroso a puerco y pollo al horno.
El virus (y su efecto mediático) está haciendo estragos desde hace meses, pero seamos justos: este microorganismo nos ha traído beneficios a algunos mortales: sosiego, permanencia en el hogar, preparar con calma los alimentos, dormir lo necesario, pasar más tiempo con quienes amo… Y he aquí que de pronto estoy pensando en animales.
Las respuestas a la epidemia ponen en evidencia las fantasías inmunitarias de cada sociedad, las ficciones de control, superioridad e invulnerabilidad, en unos casos, y de minusvalía o precariedad, en otros. En palabras de Paul B. Preciado: “Dime cómo tu comunidad construye su soberanía política y te diré qué formas tomarán tus epidemias y cómo las afrontarás”.
Yo dibujaba con café, con tierra. Hacía una pasta machacando pastillas de los medicamentos que son de colores, como el timerosal, el yodo, el alusil para la acidez.
Mi prima me dijo: “Ya lo que quiero es que acaben de decir que esto es capitalismo, pero que nos dejen hacer a todo el mundo. Que se dejen de descaro”. Aquello me dio gracia. Capitalismo. Socialismo. Palabras tan lejanas. ¿Cómo hay gente que todavía cree en esto? ¿Cómo hay gente con fuerza para teorizar sobre esta morronguita?
“El intercambio de ideas siempre va a ser positivo y de alguna manera beneficia al estudiante; solo hay que tener mucho tacto a la hora de saber con qué quedarse de lo que se discuta o se plantee en una crítica. Ah, muy importante: no fundirse. Sencillamente nadie tiene la verdad”.