Ningún pueblo puede reconstruirse completamente desde la dureza. En algún momento toda sociedad necesita volver a sentir.
Ningún pueblo puede reconstruirse completamente desde la dureza. En algún momento toda sociedad necesita volver a sentir.
Privación social, privación de sueño, fragmentación de la atención y adicción.
Un cuarto de siglo después, los cementerios se desbordan. Igual que la desventura y el fracaso.
No es un libro contra la democracia. Es, más bien, un ensayo contra la superstición democrática.
Allí donde figuras culturales deben proteger sus privilegios coincidiendo con el juego clientelista del poder, no se puede hablar de libertad artística.
Los Estados tienen la responsabilidad primaria de garantizar el acceso efectivo a los alimentos sin discriminación, sin control político y sin instrumentalización.
¿Cuáles son las ideas revolucionarias de un joven de hoy en la cultura y en la sociedad?
Hypermedia Magazine convoca el I Concurso de Literatura Artificial “Piñera-Lezama in memoriam”, dedicado a imaginar Cuba después de la libertad.
Oraisa Estrada es activista afrocubana y una de las voces más incisivas en la denuncia del racismo estructural en Cuba.
A veces pienso que la muerte es lo único que logra conmovernos. Constituye nuestra forma de creación artística, nuestro único medio de expresión.
La angustia generada por la Crisis de los Misiles propició en Raggi la evocación del fin del mundo y un nuevo comienzo para la humanidad.
Sin patria, se sobrevive, porque una patria nunca es material. En cambio, sin tiempo no tenemos ni dónde poner el cuerpo. Más que la historia, el castrismo nos ha cauterizado la histología.
“En Kafka, la K puede ser un aleph deformado, torcido, pero en plenitud de poderes. Aleph, letra infinita, también es el sonido de un ahogado. El asma de Dios”.
La tensión oculta de las cosas, como observa Balthus. De los cuerpos, digamos.
El mérito mayor de ‘Lolita’ consiste en haber transformado en arte una historia que se encuentra siempre en peligro de caer en la procacidad.
Llama la atención que los académicos afroestadounidenses, defensores de los derechos civiles y de las minorías en su país, no pregunten por los presos políticos o los derechos humanos en Cuba.
Ciudad Juárez, centro neurálgico de la inmigración, se enfrenta a una afluencia sin precedentes de diversos países, que pone a prueba tanto los recursos locales como las políticas fronterizas de EE.UU.
Un juez de Colorado ha ordenado a Cuba que pague 2590 millones de dólares a los hijos de un empresario, que se suicidó por presiones del Che Guevara, en 1959.
Un análisis del proceso de reclutamiento revela una inquietante cadena de acontecimientos.
No se reduce a reconocerlos ni a desconocerlos, sino a evitar que sean factores de contagio: que no sean conductores de juventudes y tengan el menor contacto posible con la niñez que surge.
Odio a Fidel Castro.
Odio a Raúl Castro.
Ese odio no es el mío. Pero es sin duda el de al menos algunas personas que están hoy en esta sala. Lo adopto simplemente por su forma. No debería darle temor a nadie.
Los hijos de este “hombre nuevo” frustrado a la larga, ahora desandan los tiempos de sus padres. Fueron niños que apenas vieron en el blanco y negro de los televisores soviéticos las batallas espaciales del Halcón Milenario y la Enterprise, y acumulan muchas dudas.