“Ese tipo está muerto. Te lo saco de la tumba y te lo traigo”.
Time: “Thomas Matthew Crooks, de 20 años y cuyos motivos siguen sin estar claros, fue identificado como el único sospechoso del intento de asesinato de Trump”.
El influencer derechista transmitió la visión MAGA a toda una generación joven.
Un equilibrio calculado entre la crítica oblicua y la conformidad práctica, entre la denuncia ficcional y el silencio público.
Douglas Pérez concibe el arte como el contradictor perfecto de todas las verdades, de todos los dogmas.
“voy a morir / de una enfermedad tonta / callando / con oscuras frases de afecto”
Para un grupo de conservadores estadounidenses, el hombre providencial para salvar a Estados Unidos no se llama Donald Trump, sino J. D. Vance. Rod Dreher es uno de los amigos más cercanos del vicepresidente de los Estados Unidos.
Una herida abierta que drena constantemente y refleja la complejidad social, económica y cultural de nuestra realidad.
¿Qué diferencia el cuerpo decapitado del hijo de Saturno en la obra de Francisco de Goya del cuerpo sin vida de Iván el terrible en la monumental pintura del ruso Ilía Repin? Nada, ambos son víctimas de un poder que encarna su voluntad antropófaga.
Los guardacostas estadounidenses repatrían a 143 inmigrantes en una semana: 89 a Haití y 54 a Cuba. Continúa la crisis en el Caribe.
Art Basel Miami Beach nombra a la comisaria Bridget Finn nueva directora, lo que marca un nuevo capítulo para la feria de arte de renombre mundial.
Lionel Messi deslumbra con un magistral gol en el descuento, otorgando la victoria sobre Cruz Azul (2-1) ante la mirada atónita de estrellas y aficionados. “Incredible !!!! 🐐”, tuiteó LeBron James.
Ningún texto se escurre entre mis dedos y ya no siento las contorsiones enmascaradas de la muerte. Estoy en la cima de algo, en la raíz de nada. Todavía estoy viva.
El líder de los Proud Boys, con raíces cubanas y activista pro-Trump, enfrenta 22 años de prisión por su rol en el asalto al Capitolio.
El porno cubano no es refinado; resulta literal, suele ser bastante inculto, obra con urgencia y, desde luego, es una consecuencia (casi nunca una intención) de la tecnología.
El fin del mundo, o el fin de la civilización, es una de las más grandes obsesiones masoquistas de una humanidad que no deja de coquetear con su destrucción irreversible. Las resonancias mitopoéticas y artísticas del apocalipsis juegan el rol placentero de una parafilia: la asfixia erótica.