El desmayo es una suspensión del yo. A eso hay que aspirar en la escritura, aunque se hable en primera persona.
El desmayo es una suspensión del yo. A eso hay que aspirar en la escritura, aunque se hable en primera persona.
Ataques aéreos israelíes sobre Rafah, Gaza, en el inicio de las conversaciones para un alto el fuego de 6 semanas. Se critica la escalada, pues deja sin escapatoria a más de un millón de refugiados.
Florida se enfrenta a un retraso récord en inmigración, con 481.376 casos, lo que pone a prueba el sistema y deja a muchos en el limbo, especialmente cubanos, haitianos y venezolanos.
“Sueño con una Cuba donde la aspiración de los cubanos no sea irse, donde prevalezca un proyecto de nación inclusivo y pluralista”.
Una de las historias más poderosas del béisbol cubano es la de Armando Capiró.
“Para los agentes de seguridad cubanos no existe diferencia entre un periodista independiente y un disidente político”.
Contemplar la profundidad del otro como extensión de nuestro propio abismo.
¿Por qué el paisaje de la ciudad que conocemos, día tras día, se nos hace más distante?
Pedro Enrique Rodríguez Uz (La Habana, 1985) es periodista y fotógrafo. Fundador de ‘Play-Off Magazine’, el principal medio deportivo independiente de Cuba.
Hay mucho de invisibilidad en esa región transparente desde donde escribe Legna Rodríguez Iglesias. ¿No está allí la misma zona de silencio que asignamos a ciertas patologías, a cierta relación que asimilamos con un cuerpo enfermo?
“¿Por qué siempre pensar la presentación danzaria con una obra musical como parte de ella? ¿Por qué utilizar una música y cómo se convierte esa música en parte de la obra en la que no exista distinción?”.
Estos son los cambios vitales y urgentes que necesita el pueblo ahora, por justicia y para impedir que se siga consumando el cambio fraude.
La escena del árbol con Carlos Massola y Mariana Alom tiene menos de dos minutos en pantalla y tardó seis días filmarse debido a la luz.
Como en el final del cuento “El muñeco” de Virgilio Piñera (durante décadas censurado por Virgilio Piñera en Cuba), los cubanos aguardamos ahora estúpidamente ser despedazados por las manos de nuestra propia inocencia.