Lo precioso es que, al escudriñar nuestra mortalidad, podemos hallar nuestra condición de eternidad.
Lo precioso es que, al escudriñar nuestra mortalidad, podemos hallar nuestra condición de eternidad.
“Este salón náutico duplica con creces el impacto económico de la Super Bowl”, afirmó el alcalde Dean Trantalis.
La creciente inflación del 140% empuja a los ciudadanos a los mercados de segunda mano en busca de ropa, ya que el aumento de los costes y la pobreza modifican los hábitos de compra.
The Conversation: “Cinco razones por las que los votantes apoyan a Kamala Harris”.
The Wall Street Journal: “Frenaría la marcha coercitiva de la izquierda, pero es probable que sus políticas sean una apuesta incierta”.
The Economist: “El daño a la economía de EE. UU., a sus instituciones y al mundo sería enorme”.
Entre la reacción en cadena ante la muerte del cantante y ‘La capital del sol’ se podría armar un retrato robot del alma cubana.
Su reino era su casa y su trono un cómodo sillón desde donde enfrentó la vejez, la ceguera y lo peor.
El sometimiento siempre se afirma en tres cosas intercambiables y manipulables: el miedo, la división y la ignorancia.
Mapa dibujado por un espía y Persona non grata: dos libros policiales, más que policiacos.
El peor enemigo que tiene la familia cubana en este instante es el propio Estado.
La libertad de un pueblo, no cabe en una maleta de 70 kilogramos.
Sesenta años de gente que habla bajito, que no se ve apenas. Sesenta años de represión.
El Estado cubano por fin dejará de ser una supuesta fuente eterna de moral, de derechos, de cultura, y de riquezas, para tener que vivir escondido en un clóset cívico y con el rabo entre las patas. Apaleado por una ciudadanía diestra, diestrísima.