El arte emergente en Cuba atraviesa un sendero de decadencia, una senda oscura y tortuosa donde la llama de la creatividad parece extinguirse gradualmente.
El arte emergente en Cuba atraviesa un sendero de decadencia, una senda oscura y tortuosa donde la llama de la creatividad parece extinguirse gradualmente.
Regímenes dictatoriales como el de Cuba han perfeccionado la habilidad de comercializar una imagen idealizada que disimula la violación de los derechos humanos, la pobreza y la opresión.
En un desaliñado encuentro en Nueva York, Amaury Pérez se cruza con su pasado y se enfrenta al éxito de dos excompañeros de secundaria.
“Hay un horror arcaico en esta sed de sangre que ya no creía posible en estos tiempos. Esta masacre tiene el patrón de la aniquilación mediante pogromos, un patrón que los judíos conocen desde hace siglos”.
“Te voy a decir algo. Prepárate, ponte fuerte. Lo estábamos esperando: se murió tu papá, Orestico”.
“¿Eres menos hombre si no eres padre? Esa pregunta me ha acosado durante décadas. Pero he aprendido a amar mi vida sin hijos”.
“No había ningún motivo para charlar con Leonardo Padura y los había todos. No tenía ningún libro que promocionar, y por eso hablamos a pierna suelta de casi todo”.
Un testimonio de la política cultural española al final del periodo socialista.
“El Ministerio de Cultura le invita a uno, por primera vez en veinte años, a un viaje al extranjero, a Cuba en este caso. El escalafón se mueve. Esto es el éxito”.
Un policía
golpea con su tonfa la cabeza de un opositor:
la sangre brota, baña su rostro. Y con técnica de inmovilización
le fractura el hombro, lo asfixia hasta el marrón.
Durante los últimos años he tratado de alimentar mi visión y comprensión de la historia de la Revolución con otro archivo, conformado por voces que me han compartido sus vivencias y su interpretación del tiempo que les tocó vivir. Una de esas voces es la de Reinaldo García Ramos.
Hace unos días vi la extensa y escalofriante nota de Wikipedia sobre los hechos en torno a la muerte de George Floyd. Entre mil y un detalles había una foto del policía que le causó la muerte, y otra del propio Floyd. De pronto, más allá del obvio asunto del odio de estirpe racial, el rostro de Floyd tiene una antigüedad cultural de 3000 años.
Capítulo 7
Así se le iba la vida en Cuba. Caminando a ciegas de una esquina a otra esquina de La Habana. Como un loco. Como poseído por un pánico de patria. Si Orlando Luis dejaba de moverse, pensaba Orlando Luis durante sus desquiciadas caminatas, Orlando Luis iba a caerse muerto sin llegar o salir nunca de casa.