Me vuelvo a ver adolescente subiendo los 160 peldaños de metal de la antorcha, asomándome luego a unas ventanillas sucias por las que se veía una Nueva York “super cool” y hedionda.
Me vuelvo a ver adolescente subiendo los 160 peldaños de metal de la antorcha, asomándome luego a unas ventanillas sucias por las que se veía una Nueva York “super cool” y hedionda.
La Cúpula de Hierro israelí se erige como un escudo fundamental, interceptando miles de cohetes, lo que subraya su papel en la salvaguarda de ciudades y vidas.
Era un lugar,/ un miedo/ vulgar y colectivo /tejido por las sombras,/por demiurgos / que hicieron una fiesta /y lanzaron al fuego nuestros libros.
“Lourdes Gil fue en un principio una lezamiana convencida, discípula de aquella escuela mitificadora y densa de un barroco cubano”.
En una de sus habitaciones se dio la famosa discusión entre Gómez y Martí sobre un tema que a pesar de los muchos años transcurridos nada ha perdido en urgencia.
Todos los poderes dinásticos contienen y esconden enormes dosis de podredumbre y de voracidad.
El incremento de la emigración de profesionales artistas tiene un origen directo en la represión, coacción y falta de oportunidades.
Hace unos meses le envié a Hamlet Lavastida algunas preguntas que indagan sobre el arte político, la Historia, el archivo y la memoria. También me importaba su visión sobre el Movimiento San Isidro y el 27N. Comparto con los lectores de Fiebre de Archivo esta interesante conversación.
Luis Manuel Otero Alcántara está de nuevo en huelga de hambre y sed. Esta vez está solo. Su casa ya no está decorada con sus obras, porque la allanaron y se llevaron hasta el más mínimo boceto. Con su ayuno, el artista reclama la devolución de sus piezas, el respeto a sus derechos. Hoy vuelvo a tener miedo.
Entrevista a la cantante, músico, actriz y presentadora cubana Lucrecia. Una conversación en la que hablamos sobre su relación con la Reina de la Salsa, sobre el enorme trabajo en ‘Celia Cruz: El musical’, los premios Alegría de Vivir, sobre sus últimos meses de trabajo y sobre su más reciente trabajo, ‘De mil maneras’.
La huelga de hambre y sed no es una reacción desproporcionada. Ante una realidad social desgarradora, la capacidad movilizadora y los recursos discursivos del Estado cubano están casi agotados. Destruir a Luis Manuel Otero es crear un mártir. El Estado, con toda su fuerza, está en desventaja.