“Era inevitable que se cruzaran. Él la miró, acariciándola entera, aunque no pronunció palabra. Ella lo miró, y sintió que empezaba a gustarle”.
“Era inevitable que se cruzaran. Él la miró, acariciándola entera, aunque no pronunció palabra. Ella lo miró, y sintió que empezaba a gustarle”.
La medida es fruto de la intensa presión ejercida por los demócratas neoyorquinos y pretende aliviar los servicios sociales, al tiempo que ofrece a los inmigrantes una vía hacia el empleo.
Las revoluciones de colores no pretenden cambiar de un patrón de legitimidad coherente a otro, sino defender el patrón de legitimidad coherente inicial de la democracia derrocando a un autócrata corrupto.
“El ODC condena la instrumentalización del patrimonio natural y cultural de forma segregada, para legitimar un sistema político-económico fallido”.
Sería en esa perspicacia, en ese olfato de perro pavloviano, donde único se conserva la cubanía, si es que aún existe esa glándula.
Leerlo no agota. Es ágil. Agreste, agorero. Y cómico como carajo. Al terminar, puede comenzarse fácilmente por el principio.
El ODC denuncia la manipulación y el lavado de significado de los Derechos Humanos en Cuba.
Para nosotros, el mar es la ruta de una esperanzada desesperanza.
“Desde una práctica constructiva, la crítica se basa en fundamentos que apoyan. Lamentablemente, también puede tener propiedades corrosivas: por necedad, hipocresía, egoísmo o complacencia. De ahí la importancia del criterio propio, para saber hallar opiniones certeras y responsables”.
“Trabajo en esto: erotismo y pornografía cubana, la imagen de las putas cubanas, de mujeres prosexo. Me encantaría poder hacer redes de putas. He pensado en hacer, junto con mi novia, un podcast de y para putas. Quisiera poder hacer videos posporno, porno cubano hecho por mujeres. Quiero que perdamos los miedos”.
En Everglades (Hypermedia, 2020), además de reiterar el fragmento, la ciencia-ficción, y una nueva forma de producir desde las coordenadas del Caribe sin salir de la región, Jorge Enrique Lage introduce el encierro y la histeria como modus operandi de lo que él llama “Nuestro Nowhere”.
La pandemia no me ha inspirado nada nuevo. Es el mismo mundo horroroso de siempre, pero con virus chino. Ya he aceptado la idea del fin de la civilización occidental. Así que mi furia literaria se manifiesta ahora, mayormente, en referencia a infortunios personales.