La cultura oficialista cubana ha servido como
La cultura oficialista cubana ha servido como
Esa fuerza innegable que ha tenido la cultura para resistir a tantos años de opresión y falta de libertades. Ha logrado escapar, adaptarse, emigrar, pactar, encontrar formas ingeniosas para eludir la censura.
Messi debuta en LA con una lista impresionante de asistentes: desde el Príncipe Harry, Leonardo Di Caprio, Selena Gómez, Gerard Butler, el cantante Liam Gallagher hasta el astro del baloncesto LeBron James.
“Es poesía. Nostalgia, su Orlandostalgia. La anunciación de un destino… cambiable, perfectible”.
“Sin garantías para el ejercicio ciudadano de la sociedad civil es imposible la reclamación de derechos y similares oportunidades para todos”.
“El ‘ennui’, ese tedio o desgaste vital desencadenado por la tiranía de lo mucho, se ha transformado en una sutil, lucrativa e instigadora estrategia mercadotécnica”.
“Hay una lección que aprender sobre el amor cuando uno se adentra en el tejido perentoriamente material del deseo”.
Las bibliotecas personales forman parte de la memoria personal y afectiva de quienes las crean. Cuando sus dueños migran o son forzados al exilio, quedan atrás, sin nadie que las cuide.
AFP: “El Comité Olímpico de Cuba exigió el martes la expulsión del ciudadano Fernando Jorge, campeón de piragüismo de velocidad”.
Si el Estado cubano, movido por las presiones del activismo feminista, llegara a asumir eventualmente la responsabilidad de crear casas de acogida, ¿cuán inclusivas serían estas instituciones? ¿Tendrían acceso a ellas las mujeres que el Estado no reconoce como ciudadanas con derechos, por causa de su activismo político?
La reforma económica debe llevar a una mejora de la calidad de vida y el bienestar de la población, y es con ese avance importante que se deben ir abriendo espacios para las libertades políticas y democráticas, promoviendo la transformación del sistema político, pero con bases económicas solventes.
“La crítica siempre ha sido un espacio de gran tensión para mí. Ese intercambio de ideas, esos diálogos o confrontaciones, me generan un extraño sentimiento de impotencia; me exigen explicar con palabras algo que debe ser entendido desde la propia imagen”.
Mi prima me dijo: “Ya lo que quiero es que acaben de decir que esto es capitalismo, pero que nos dejen hacer a todo el mundo. Que se dejen de descaro”. Aquello me dio gracia. Capitalismo. Socialismo. Palabras tan lejanas. ¿Cómo hay gente que todavía cree en esto? ¿Cómo hay gente con fuerza para teorizar sobre esta morronguita?