Lo precioso es que, al escudriñar nuestra mortalidad, podemos hallar nuestra condición de eternidad.
Lo precioso es que, al escudriñar nuestra mortalidad, podemos hallar nuestra condición de eternidad.
El castrismo existe antes de Fidel Castro, en la consagración de la teleología revolucionaria martiana desde fines del siglo XIX.
Eso no asegura que los gusanos no se darán el banquetazo, y más si vives en una isla enclenque y azotada por la mezquindad, la ruina y la pobreza.
Con gafas de escolta, bigotín de la KGB, pañuelito de Luis Vuitton (¿regalo de Ana de Armas?) y su impecable look de chulo con traje y corbata, desde un poster de autopropaganda nos sonríe feliz.
No hay mejor ni peor metáfora que la de ese animal “fajado por Dios, que entra poderoso en el desfiladero”, para observarme a mí mismo en un devenir. El de Cuba. O, mejor, el de la Revolución.
Una agonía merecedora de la altura griega de la palabra ʻtragediaʼ: la persistencia de un héroe ante una fuerza insuperable que lo confronta.
‘Quiero’ es un libro sobre fantasías sexuales femeninas. Yo quiero hablar de César Aira.
Luz Escobar es periodista y fotógrafa. Durante su trayectoria, ha recibido múltiples reconocimientos, incluido el Premio Libertad de Prensa del diario español ‘El Mundo’.
“Son intelectuales orgánicos respecto a una hegemonía política sustentada en lo contrario que dice defender”.
La canción protesta y el arte político son proclives a recibir el escarnio de los malos políticos. Para ellos es mejor que nadie proteste, que nadie desafine en el coro unánime. Si alguien lo hace, les causa una “indescriptible repugnancia”. Qué pena: yo he disfrutado “Patria y vida”. No encuentro nada antipatriótico en ella.
Fui al Ministerio de Cultura como quien va buscando algo que no sabe, y así sucede también mi trabajo. Llegué y tuve una experiencia hermosa: la unión de personas, lo que creo es el destino del hombre. Esa unión era un reflejo de personas con diferencias, a favor de los proyectos políticos que se están erigiendo en Cuba en ambas partes.
“Ser artista cubano te pone siempre bajo la égida de lo político: se espera cierta responsabilidad, cierta actitud. Pero esto está presente también en otras partes del mundo: los artistas, en especial los más conocidos, se convierten en la voz de los que no pueden o no saben hablar, y eso conlleva una alta responsabilidad”.
“Desde una práctica constructiva, la crítica se basa en fundamentos que apoyan. Lamentablemente, también puede tener propiedades corrosivas: por necedad, hipocresía, egoísmo o complacencia. De ahí la importancia del criterio propio, para saber hallar opiniones certeras y responsables”.