Las imágenes de Diana Markosian de una institución antaño grandiosa tienen un aura de decadencia y plantean una pregunta sobre lo que motiva a los bailarines que quedan.
Las imágenes de Diana Markosian de una institución antaño grandiosa tienen un aura de decadencia y plantean una pregunta sobre lo que motiva a los bailarines que quedan.
Ahora que la fiebre Barbie ha regresado, sería justo que nuestra Barbie anunciara titulares sobre ‘Barbie’, la película.
Se armó toda una lucha entre figuración y abstracción. Fue una batalla lacerante, castrante y, total, para nada.
Newsweek: “Los inmigrantes ilegales han sido deportados en cifras récord en los últimos dos meses, según muestran los datos oficiales”.
Variety: “El director de cine palestino presentó ‘From Ground Zero’, una recopilación de 22 cortometrajes rodados dentro de la Franja de Gaza”.
La resistencia de la dignidad contra los que quieren abatirla, podría describirse como la batalla entre una planta y un árbol. La planta es la caña de azúcar; el árbol, la palma.
“Pedro Vega venía conmigo en su bicicleta. De pronto, un enjambre de abejas empezó a perseguirnos. Mi abuelo se quitó su camisa y me cubrió con ella”.
Reuters: “Donald Trump eligió al senador J.D. Vance para la vicepresidencia, mientras el Partido Republicano lo nominaba a él como su candidato para 2024”.
Time: “Thomas Matthew Crooks, de 20 años y cuyos motivos siguen sin estar claros, fue identificado como el único sospechoso del intento de asesinato de Trump”.
“Paso mucho tiempo estudiando la relación de algún elemento de la ciencia con otro del arte, buscando conexiones entre uno y otro. Pero lo más importante es llevar esa información al plano de la posibilidad creativa, y generar una transformación que me permita construir un modelo (obra) como resultado de ese proceso”.
Trabajé cuatro años para ellos. Aproximadamente 12.000 CUC me robó el gobierno en Cuba cuando abandoné la misión. La familia no tiene derecho a extraer ese dinero. Solo el colaborador puede hacerlo. Pero no me permiten la entrada al país.
Cuando el Escriba-no de estas líneas insiste en estos detalles, procederes y sucesos que giran alrededor del curioso caso de la literatura cubana, es porque hace ya tiempo que debemos reparar en que, en efecto y lastimosamente, resulta francamente imposible y fatalmente inimaginable que podamos pensar en el pasado sin rencor.
El presentismo no es historia, sino falsa moral vestida de historieta. Vivimos tiempos de ideas desatinadas, de rectificaciones de “errores” de la historia. Manan malevolencias desde el pasado y nada ni nadie se salva: la matemática es racista, la física es racista y sexista, la arquitectura es sexista, Shakespeare es racista, Beethoven es clasista…