Las actas electorales venezolanas “son, sin duda, el tiro de gracia a la izquierda latinoamericana y, por extensión, a las izquierdas internacionales que callen ante semejante canallada”.
Las actas electorales venezolanas “son, sin duda, el tiro de gracia a la izquierda latinoamericana y, por extensión, a las izquierdas internacionales que callen ante semejante canallada”.
La historiadora Hélène Carrère d’Encausse, primera mujer “secretaria perpetua” de la Academia Francesa, fallece a los 94 años, dejando un legado de notables contribuciones al conocimiento de Rusia y la Unión Soviética.
Los peloteros de Matanzas, Armando Dueñas Moré y Haykel Parra Limonta, fichados por RusStar para jugar en el Campeonato de Rusia.
El sexo se cuenta entre los territorios realmente autonómicos desde donde se le presenta batalla al totalitarismo.
“Logró hacernos ver que su miedo era coraje. Y tal vez eso sea en verdad el coraje, la forma más humana de esconder el miedo”.
Política y ciudadanía estadounidense entre la comunidad homosexual cubana en el exilio, 1978-1994.
“El ODC alerta sobre las nefastas consecuencias de este nuevo ‘rebranding’ del Gobierno cubano de la mano del turismo cultural”.
WSJ: “Edmundo González es una anomalía en la áspera política del país, pero se enfrenta a un sistema electoral amañado”.
¿Quiénes queremos ser? ¿Cuáles son los parámetros éticos que nos guían? ¿Qué vamos a hacer con el poder que nos da la visibilidad en las redes sociales? ¿Cómo somos diferentes de aquello que criticamos? Nada de esto está claro hoy. Pasó antes en otras partes. Nos pasa ahora a nosotros, en un contexto globalizado, de fake news e influencers.
“A mí la Revolución me volvió loco. Aquello me pareció una película de acción: gente que bajó de la Sierra y eran como los cowboys pero vestidos de verde olivo, con collares de caracoles y armas largas en vez de revólveres. Para mí era indiscutible que venían a traer justicia a esta tierra”.
“Yo ya estaba exiliado mentalmente antes de irme de Cuba, aunque nadie se enterara. Esto sucedió, paradójicamente, encontrándome fuera de Cuba: en Angola, en 1985. La decisión se produjo después de que impedí, a punta de fusil, que los compañeros de mi camión violaran a una mujer local enfrente de sus tres hijos”.
Como si fuese un hombre que arribara desde un país en guerra, un tipo que finalmente cruzaba las líneas enemigas y, sin otra esperanza, se reconocía aún con vida. Me paré delante del oficial de inmigración y tartamudeé: I am a Cuban citizen and I wanna ask refuge.