Cuba debe resistir la tentación de saltar del centralismo burocrático a una forma dura y socialmente desconectada de capitalismo.
Cuba debe resistir la tentación de saltar del centralismo burocrático a una forma dura y socialmente desconectada de capitalismo.
“Camino arduo a través de uno mismo, senda hacia la claridad más cierta, no la solar sino la del espíritu que busca, que se busca”.
La comida es hoy en Cuba el símbolo más cruel del fracaso de un modelo que no supo integrar su economía al mundo sin sacrificar la nutrición de su pueblo.
Otra máquina es posible, más allá de esa nada que es puro discurso y, por lo tanto, pura derrota.
Identidad, familia, género, sexo, utopía socialista y desencanto desde la ficción especulativa o la crítica literaria relacionada con los subgéneros.
Resingarles un poquito la vida, como ellos nos la resingan a nosotros, los cubanitos que resisten con migajas.
Un antiguo sentimiento puede quedar intacto, aunque los años hayan caído sobre nosotros como un alud.
La postura oficial del gobierno cubano es inequívoca: resistir, indefinidamente.
La conservación del patrimonio no puede verse como un lujo en crisis, sino como una obligación estatal.
La gente de ‘la cultura’ suele ser estúpidamente esnob y, mucho más, cierta izquierda latinoamericana que sufre complejos de inferioridad.
“Es poesía. Nostalgia, su Orlandostalgia. La anunciación de un destino… cambiable, perfectible”.
“El ‘ennui’, ese tedio o desgaste vital desencadenado por la tiranía de lo mucho, se ha transformado en una sutil, lucrativa e instigadora estrategia mercadotécnica”.
La campaña de firmas promovida por el Ministerio de Cultura cubano en respaldo al régimen de Maduro ilustra cómo las autocracias sincronizan sus aparatos culturales y sociales.
Su epitafio, en una urnita de San Antonio de los Baños con ofrendas de unicornios y africanas, debería ser: Despreció las polifonías del proletariado local (1946-2026).
Tres años y medio después, la guerra en Ucrania no se detiene. Putin sigue convencido de que puede ganar. ¿Pero es cierto?
“Poemas dedicados a cada niño que muere en Venezuela, en el mundo, por ineficiencia de un gobierno”.
WSJ: “Para Xi Jinping, una victoria rusa sobre Ucrania reivindicaría la teoría marxista de la historia”.
El Estado Islámico reivindica la autoría después de que hombres armados con uniforme de combate abrieran fuego y, al parecer, detonaran explosivos en el Ayuntamiento de Crocus.
La negligencia fiscal y las erráticas políticas empresariales pueden hacer descarrilar el sueño de un Singapur en El Salvador, sostiene Bloomberg.
El escritor y profesor Michael H. Miranda conversa sobre el trabajo de Hypermedia y los autores, que a su juicio, representan mejor el catálogo de la editorial.
En Cuba, la noción de canasta básica alimentaria (CBA) no es técnica: es una disputa política y epistemológica.
“Ahora, que las cosas van tan mal y todo apunta a que podrían ir incluso peor en el futuro cercano, los cubanos ¡al fin! somos libres para morir”.
“Tanto el comportamiento de los comisarios salientes como el de las nuevas encargadas, ha sido consistente con prácticas de censura y menoscabo de los derechos culturales”.
“Si bien Puerto Rico comparte con América Latina tanto el idioma y un pasado histórico colonial bajo España, la realidad inescapable es que es el único país latinoamericano que nunca se independizó”.
Jorge Luis Arcos conversa sobre las principales coordenadas de la obra de Lorenzo García Vega.
Jorge Luis Arcos conversa sobre las principales coordenadas de la obra de Lorenzo García Vega.
Llegados a Brasil, fuimos distribuidos por los estados. Una vez ubicados, los coordinadores controlaban casi toda nuestra vida. Ellos tenían personas que les informaban de casi todo, y nos exigían que llenáramos nuestras redes con propaganda socialista. Aquel que se atreviera a publicar algún tipo de reclamo, como por ejemplo el salario injusto que recibíamos, era desligado automáticamente de la misión.
“Cuando llegué a Miami hace un año, me vi flotando. No tenía casa, no tenía documentos, no tenía trabajo, no tenía dinero, no tenía amor y no tenía país”.
A diferencia del escenario artístico anterior a la Revolución, cuando la prensa hablaba con regularidad sobre las tendencias no figurativas, en 1966 las publicaciones sobre el tema podían contarse con los dedos de las manos.
Lo que se presentó esa noche frente a los escritores cubanos era un Heberto Padilla prensado a varias atmósferas, licuado y refundido en una fragua violenta e implacable.