The Wall Street Journal: “El programa ofrece permisos de trabajo, protecciones contra la deportación y una vía hacia la ciudadanía”.
The Wall Street Journal: “El programa ofrece permisos de trabajo, protecciones contra la deportación y una vía hacia la ciudadanía”.
Poco saben, quienes sostienen la narrativa de la alta cultura como única alternativa, qué pinga es en plena adolescencia escaparle al rugido de las tripas, mientras te aprendes el último pasillo que se pegó.
Miami representaba para él la Cuba a la que nunca pudo volver desde que Fidel Castro lo expulsara luego de la publicación de su libro ‘Fin de siglo en La Habana’.
solo siete años tiene el niño. el marido de su madre dice que sacará de él un buen hombre de trabajo. por las tardes lo lleva a la entrada del bosque.
Carlos González Arenal (La Habana, Cuba, 1970) es director de cine, guionista y fotógrafo. Ha dirigido y escrito cortometrajes y documentales. Reside en Madrid.
Zelenski parece perfectamente adecuado para la alta concentración de poder y la arbitrariedad en la toma de decisiones que son intrínsecas al liderazgo en tiempos de guerra. ¿Pero qué pasará cuando regrese la paz?
“El miércoles se cumplieron cinco años desde que el gobierno cubano me detuvo en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana”.
The Washington Free Bacon: “Fue muy, muy amable conmigo y con mi familia y tenía una mente muy abierta y comprometida y hablé con él de un millón de cosas, dijo Kennedy, señalando que habló con Castro”.
“Dos nuevas cartas del escritor a su hermana Eloísa Lezama Lima, desconocidas hasta el momento, cuyos originales se encuentran en la Biblioteca de la Universidad de Miami”.
Este pueblo, sus dirigentes y nosotros, hemos alcanzado un nivel de cinismo muy grande. Hoy, por ejemplo, no se podría hacer una película como Una novia para David. Una obra tan inocente, en el buen sentido. Esa belleza, ese amor desinteresado, ese poder-creer-en-algo, ya no existe. Ni para los que vivimos acá dentro ni para los que viven fuera.
El pintor cubano americano Arturo Rodríguez es un melómano con una colección de más de 5.000 discos compactos, que para rematar, es también un audiófilo redomado. Conversamos en su casa estudio de la Pequeña Habana.
Cuando grupos y redes feministas movilizan Twitter y la prensa internacional en España, Estados Unidos, Francia o Suiza; cuando manifestaciones ciudadanas debaten el derecho al aborto o la adopción homoparental y pujan reformas jurídicas en Irlanda, Argentina o Chile, en Cuba la fórmula “hecho y por hacer” resulta cansinamente redundante.
Mi abuela entendía la libertad como mirar hacia el horizonte y que estuviera allí todas las mañanas. Mi padre inventariaba la libertad como la suma de todos los placeres prohibidos encontrados en un Placer Único. Mi idea de la libertad siempre fue menor: que la prisión abra sus puertas y te obligue a una esclavitud roñosa y despiadada: decir la verdad para los otros.