No es un libro contra la democracia. Es, más bien, un ensayo contra la superstición democrática.
No es un libro contra la democracia. Es, más bien, un ensayo contra la superstición democrática.
Las avenidas del Vedado aún conservan su traza racional, su serenidad de barrio pensado para la vida burguesa. Pero esas líneas sostienen otra historia.
Solo una transición gradual —no un cambio de régimen por la fuerza— puede restaurar la democracia en Venezuela.
Oraisa Estrada es activista afrocubana y una de las voces más incisivas en la denuncia del racismo estructural en Cuba.
Estados Unidos queda obligado por la moral y el derecho internacional a rescatarnos de una catástrofe humanitaria al estilo de Haití.
Lam debía de tener muy claro que para ser aceptado en el ‘establishment’ cultural del Primer Mundo como artista cubano, debía estar en términos privilegiados con el régimen ‘revolucionario’.
Doctor House es Sherlock. Doctor Wilson es Watson. Eso lo sabe todo el mundo.
¿Quién es Orestes Hernández? Nadie sabe, se fue a la guerra y necesita tener cuidado.
Una escritura donde la realidad, aun cuando abruma, termina por exaltar la voz de quien escribe.
El domingo 12 de junio de 1994, en Los Ángeles, OJ Simpson mató a dos personas inocentes. Ninguno le había hecho absolutamente nada a él.
Siempre se permanece en un estado de absoluta soledad.
Como en el final del cuento “El muñeco” de Virgilio Piñera (durante décadas censurado por Virgilio Piñera en Cuba), los cubanos aguardamos ahora estúpidamente ser despedazados por las manos de nuestra propia inocencia.
El libro analiza la obra de varios intelectuales cubanos a los que el autor asocia con la idea de reforzar la decencia de la República para evitar la injerencia de los Estados Unidos.
“El ODC condena la instrumentalización del patrimonio natural y cultural de forma segregada, para legitimar un sistema político-económico fallido”.
Sería en esa perspicacia, en ese olfato de perro pavloviano, donde único se conserva la cubanía, si es que aún existe esa glándula.
Leerlo no agota. Es ágil. Agreste, agorero. Y cómico como carajo. Al terminar, puede comenzarse fácilmente por el principio.
Washington Examiner: “Mientras que el régimen liberó a los líderes blancos en cuestión de días a condición de que se exiliaran, unos 1000 presos políticos, en su inmensa mayoría negros, siguen en las cárceles cubanas”.
El huracán Idalia causa estragos en Cedar Key, Florida, convirtiendo el sereno refugio de artistas en un páramo inundado.
Cuando se cumplen 60 años de su creación, el “Teléfono Rojo” sigue siendo un símbolo perdurable de la diplomacia entre Estados Unidos y Rusia.
Muchos cubanos desconocen que en 1870 casi nos volvemos parte del imperio alemán que Bismarck cocinaba en Europa.
Leyendo entrelíneas Palabras a los intelectuales: «al mismo tiempo y de la misma manera que la burocracia política y la sociedad coartan y catonizan a sus miembros, les conceden dosificadamente reconocimientos, es decir mantienen lo censurado dentro del itinerario convivencial, aquilatándolo con ciertos méritos».
Crecí en un medio en el que existía un orden policial con un fuerte basamento en el lenguaje. Y claro, toda política es un asunto lingüístico. Hay un contrato no escrito en el que palabras como democracia y oposición —son solo un par de ejemplos— son denostadas, pertenecen a un afuera.