Mi padre andaba ennoviado y se negó a exiliarse sin que mi madre lo acompañara.
Mi padre andaba ennoviado y se negó a exiliarse sin que mi madre lo acompañara.
Ante mis ojos la imagen se imponía. Debo capturarla, pensé y saqué el móvil con cautela de mi bolso, para que el señor no se diera cuenta de que sería fotografiado.
Tunde Onakoya jugó al ajedrez sin parar durante 60 horas en Times Square de Nueva York y para recaudar fondos para los niños necesitados de África.
Es agosto y el sol del mediodía seca la sabana con una luz blanca. El último vagón del tren se aleja por las vías.
La música de nuestro himno no tiene tambores batá, ni décimas guajiras, ni claves afrocubanas. Es una marcha europea. Blanca. Neoclásica.
Si me dieran a escoger entre haber sido un vástago de Rockefeller o la piedrita en el zapato que fue Ida Tarbell, ya se imaginan qué preferiría.
Una conversación con Víctor Hugo Pérez Gallo.
El ODC denuncia la indebida intervención de lenguaje, hábitos y costumbres en la nación cubana, en busca de la unificación autoritaria del espacio público.
“Estas entrevistas tienen múltiple valor, porque se trata de mujeres hablando en el espacio público sobre ellas mismas, sobre sus cuerpos, sobre la política de sus países, sobre sus errores y aciertos”. (Prólogo del volumen ‘Imaginar países: Entrevistas a escritoras latinoamericanas en Estados Unidos’, Hypermedia, 2021).
Un despliegue pasivo-agresivo sobre la ira femenina, el instinto de destrucción y una entrada a la intimidad a la que accedimos con nuestra mirada morbosa.
Yo debía olvidar el mito de un país pequeño que se enfrenta a una potencia extranjera.
En la foto de este 13 de marzo, no me llaman tanto la atención los trece balazos en la estación vedadense de Radio Reloj. Al contrario, me llama la atención que el cristal en la práctica resistió.
El régimen cubano se ha pasado su historia persiguiendo disidentes, periodistas, artistas, poetas, religiosos, opositores, todo lo que se mueva y sea crítico con la revolución socialista, como ahora, contra Hildina y su cámara.
“Se puede estar de acuerdo o no con Milei, pero nadie puede dudar de que ha logrado atraer a multitudes de personas de todos los estratos socioeconómicos”.
He conocido a una mujer nueva y se la quiero presentar a mis lectores, porque ya sé que a la mujer casada la seguían mucho. La de ahora es súper buena onda, pero demasiado comunista para mi gusto. Para ella yo soy un gusano, un loco, un ser injusto con este sistema.