La vida que crece / tiene un olor a fermento, / a descomposición.
El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, visitará China el lunes y el martes para hablar de la guerra en Ucrania y de la profundización de la asociación entre Moscú y Pekín.
Dos personas murieron y otras siete resultaron heridas, entre ellas un agente de policía, en un tiroteo en CityPlace Doral, informaron las autoridades.
Darte cuenta de que el mayor cuentista cubano de los últimos 60 años es tu amigo de toda la vida.
“Por menos de lo que cuesta un solo caza F-35, la NED apoya más de 1900 proyectos en más de 90 países”.
La mayoría de los cubanos jurarían, sin necesidad de hacer cálculos, que están muchísimo más cerca de 1959 que de 2059.
Como si lo representado no perteneciera a la realidad externa, sino a una zona intermedia: sueños, recuerdos, arquetipos, órganos del inconsciente.
“La humanidad, la historia, la poesía, el arte y la conexión entre nosotros como seres humanos, es lo que nunca debe desaparecer”.
La actividad creativa y vital de Reinaldo Arenas en New York solo es comparable en la historia cubana con la de otro exiliado: José Martí, durante los quince años que residió en la ciudad insomne.
Un hombre que conoce todos los dolores, todos los engaños, todas las razones de dudas, todas las inquietudes y los tormentos todos de los hombres.
La modernidad martiana se relacionaría no con el caos, lo roto, lo inconcluso, lo trunco o lo fragmentario, sino con una visión de la realidad sentida y transmitida de manera comprensiva y profunda.
Una vez más escribo, que es lo mismo que explotar. Una vez más cada pedacito de memoria queda esparcido por el aire. Público. Impúdico.
De cuando el mar y el piano se vieron frente a frente por primera vez bajo la mirada de una mujer. Por los bienaventurados que en un territorio hostil hacen del amor un enclave.
La creciente influencia de China en América Latina se puso de manifiesto en el III Foro sobre Reducción de la Pobreza y Desarrollo, señal de la profundización de los lazos estratégicos y de los objetivos de desarrollo compartidos.
Felipe Dulzaides vive en La Habana y acepta responderme un cuestionario: “Yo trabajaba para la cámara. Un trabajo que, irónicamente, refleja el drama existencial de ser un individuo culturalmente fuera de lugar. No puedo dejar de reírme: creo que siempre lo he sido, no importa el contexto”.