“No he buscado Patria en la obra de Salinas. La he recibido siempre como una ‘iluminación’ sobre lo intangible”.
“No he buscado Patria en la obra de Salinas. La he recibido siempre como una ‘iluminación’ sobre lo intangible”.
La comunidad de inteligencia estadounidense llora la pérdida de un héroe insólito, el cantante Jimmy Buffett, cuyas singulares tácticas de espionaje en Cuba no tenían parangón, dejando un vacío en las operaciones de inteligencia en el Caribe.
Antonio López García, pintor hiperrealista español, hoy vuelve, con 87 años y una vitalidad envidiable, a la Isla.
El libro analiza la obra de varios intelectuales cubanos a los que el autor asocia con la idea de reforzar la decencia de la República para evitar la injerencia de los Estados Unidos.
“El ODC condena la instrumentalización del patrimonio natural y cultural de forma segregada, para legitimar un sistema político-económico fallido”.
Sería en esa perspicacia, en ese olfato de perro pavloviano, donde único se conserva la cubanía, si es que aún existe esa glándula.
Leerlo no agota. Es ágil. Agreste, agorero. Y cómico como carajo. Al terminar, puede comenzarse fácilmente por el principio.
El ODC denuncia la manipulación y el lavado de significado de los Derechos Humanos en Cuba.
Como los tercios de antaño, que combatieron en Flandes, allá donde Daniel Chavarría alguna vez dejó la pica, Hannah ha pensado en regresar. Pero el orgullo y el aquello de no tener que andar con la cabeza baja, la han mantenido en su camino, en el sendero español. Esta es su historia.
Contrario a lo que se piensa, en lugar de padecer de una sobredosis de fantasía, los escritores de ciencia ficción solemos escribir sobre el mundo real. Nuestro secreto está en exagerar la realidad, sea cual sea esta. Con un año como el que hemos tenido, y con un mundo como el que tenemos ahora, es difícil exagerar.
Esta obra del artista Julio Llópiz-Casal pertenece a la serie Licencia de conducción, publicada en La Fracción, una sección de Hypermedia Magazine.
Desde marzo del 2020, se han sucedido uno tras otro los escalofriantes dibujos de Raychel Carrión. En estas contundentes sátiras, invariablemente en blanco y negro (en Cuba no hay tonos medios), se plasman todos los vicios de la sociedad cubana actual. Visiones delirantes que denuncian el fanatismo cuasi religioso que demanda el poder a sus súbditos.