El entramado de la prostitución trasciende al mero trabajador sexual para terminar involucrando a toda la sociedad.
El entramado de la prostitución trasciende al mero trabajador sexual para terminar involucrando a toda la sociedad.
Más de un millón de personas se manifiestan en Madrid contra el gobierno de Pedro Sánchez, en protesta por su ley de amnistía y las amenazas contra el Estado de Derecho.
Biden y López Obrador prometen unir esfuerzos contra el tráfico de fentanilo y para gestionar los retos migratorios entre México y EE.UU.
¿En qué época estoy viviendo? ¿En qué época estamos viviendo? ¿Y cuál es la época que ahora vive el Estado cubano?
El ODC vuelve a llamar la atención sobre el sistemático secuestro de las instituciones culturales cubanas bajo una fachada democrática.
En la Cuba real, cualquier alegría tiene que ver más con un deseo que con un estado mental donde existan motivos comprobables para el júbilo.
El castrismo y su continuidad están colimados por una crisis poblacional equivalente a un golpe demográfico.
Los grandes descubrimientos muchas veces comienzan como pequeñas ‘casualidades’.
Capítulo del libro ‘Historia de la música popular cubana. De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976)’, de Antonio Gómez Sotolongo (Hypermedia, 2024).
“Pertenezco a la generación que algunos hemos llamado Generación 349, ya que fue la que lideró y se hizo adulta echando la batalla contra ese nefasto Decreto. Es la misma generación de los periodistas independientes actuales, y es la que estuvo en primera línea frente al Ministerio de Cultura el 27 de noviembre de 2020”.
Muchos esperan que los artistas cubanos hagan arte político, que sepan bailar salsa y que tengan un aire caribeño alrededor de ellos. Se espera que las artes cubanas tengan un sello que diga “yo soy cubano”, casi como el cigarro o el ron. De todos estos clichés he tratado de distanciarme.
Estamos frente a una de las primeras obras narrativas que da cuenta de la destrucción espiritual a la cual hemos sido sometidos como pueblo y como individuos.
Con esta novela, Krispin va en un sentido opuesto (y no en contra) de muchas tendencias que pretenden la “crónica” del desastre o del desgaste, brindando un testimonio no poco manido de lo que de por sí, ya vemos en las noticias o en las redes.