Through sobbing tears she said “Es que, mija, tú eres la reina.” She wiped some of the tears away and said it again: You are the queen.
Through sobbing tears she said “Es que, mija, tú eres la reina.” She wiped some of the tears away and said it again: You are the queen.
La Organización de las Naciones Integradas había hecho declaraciones. Prácticamente autorizaba a matar a los casos más violentos de rabia.
Descubrimos en la ciudad de Holguín a la joya dormida de nuestras letras, a la ‘Dama de la poesía holguinera’, a quien mejor supo combatir, desde otro encierro voluntario, la saña del comunismo en todo el Oriente del archipiélago.
“Una protesta contra la dictadura autoritaria de un sistema anacrónico y contra el mundo libre y su demagógico discurso de ‘igualdad, libertad, fraternidad’”.
“Una de las cuestiones más interesantes fue que el profesor culminara su disertación afirmando que nuestro país no había sido fruto de un proceso de conquista, sino solamente de la transculturación”.
Un año después, los expertos evalúan el conflicto entre israelíes y palestinos.
Desde el momento de su muerte, como un desprendimiento total, categórico y nacional, una frase inundó el ambiente: “Yo soy Fidel”.
… es una ollita de presión: / el que entra duro se ablanda, / el que entra blandito se desbarata…
Cuánto desamor. El que se pira se convierte en una definida indefinición.
La revuelta, las asambleas, y la organización que se ha desarrollado en Chile desde el 18-O es la confirmación de que debemos actuar como colectivo. Esa misma fuerza deriva en la realización de ollas comunes y otras iniciativas para resistir la crisis actual de la Covid-19. Las ollas comunes son un claro ejemplo de sociabilización del trabajo reproductivo.
En el universo trumpista hay una última justificación para la derrota: Trump perdió porque tenía a todo el mundo en contra. “Big media, big money and big tech” se confabularon para perpetrar “historic election interference”. Pero sin los big media Trump jamás habría accedido no ya a la presidencia, sino a la candidatura.
En las escalinatas del Ministerio de Cultura, la intelligentsia cubana le arrebató al castrismo el monopolio de la Historia. Acciones más o menos históricas, de mayor o menor envergadura, cuyos protagonistas actuaban a título personal, han ocurrido en las últimas décadas y han sido sofocadas violentamente.
Es justo entrever que sobre él cae el peso de la desmesura. El problema aquí no es Denis Solís, pero es mejor que pague quien tiró la tiza. Para el poder blanco, para el Estado machista, no hay diferencia entre un negro disidente y un maricón negro. Denis Solís y yo no somos tan diferentes.