Thais Pujol Acosta (La Habana, 1970), es una activista y consultora que ha dedicado gran parte de su vida a la lucha por la libertad y los derechos humanos en Cuba.
Thais Pujol Acosta (La Habana, 1970), es una activista y consultora que ha dedicado gran parte de su vida a la lucha por la libertad y los derechos humanos en Cuba.
El huracán Idalia causa estragos en Cedar Key, Florida, convirtiendo el sereno refugio de artistas en un páramo inundado.
Cuando se cumplen 60 años de su creación, el “Teléfono Rojo” sigue siendo un símbolo perdurable de la diplomacia entre Estados Unidos y Rusia.
La cultura oficialista cubana ha servido como
“Somos cada vez más analfabetos funcionales respecto a la realidad. Cada vez más estériles emocionales e incultos de cualquier cosa humana”.
Cuando conocí a Reinaldo García Ramos (Cienfuegos, 1944 – Miami, 2024), era yo un joven ávido de sabiduría y él un hombre “abrumado de virtudes”.
Me preguntan qué puedo aconsejar a los jóvenes que quieren ser escritores. Siempre doy la misma respuesta: si pueden dedicar su vida a otra cosa es mejor que se olviden de la escritura.
Nadie, ni siquiera Bukele, sabe cómo acabará el experimento de El Salvador.
En “Conversación en La Catedral” no hubo manipulación a nadie, cada cual estaba al tanto de lo que hacía. No hubo trampita con el fake, ni privacidad violentada, no hubo víctimas. Aquí todos somos adultos para asumir lo que nos toque. Nadie está obligado a nada. Usted tiene la opción de, en primer lugar, no acceder a participar en el ejercicio al que le invitan; y, en segundo lugar, de rechazar el resultado final de dicho ejercicio y no acceder a que se publique, si discrepara con los parlamentos atribuidos a su persona.
“Cuando el líder cubano se hizo del poder en 1959, se dio también a la tarea de construir un parque temático en la Isla, un Castroland que girara en torno a un solo concepto: el de Revolución”.
“¿Es verdad que hay Ministerio de nuestro interior? Yo quiero conocer a la gente de ese Ministerio a ver si me explican todos mis problemitas con el útero y la conciencia”.
“Me estaba matando mi primera ilusión capitalista: grandes cantidades gratis de comida que me iban a engordar. Al menos eso me pasó en Venezuela en mayo 2007: gané cuatro kilos en una semana, y cuando estaba a punto de parecer un sudaca me devolvieron al país de la claria”.