Una conversación con Elliott Abrams, principal responsable de la política hacia Venezuela durante el primer mandato de Trump.
Una conversación con Elliott Abrams, principal responsable de la política hacia Venezuela durante el primer mandato de Trump.
“Me consta que a cierto lector no le agradaba mucho la desfachatez con la que escribiste muchas de tus crónicas. ¿Regresas al desparpajo con esta novela?”.
“Cualquier mortal que ame el deporte y tenga sangre en las venas veneró a Mireya Luis”.
Buena parte del pueblo cubano está adelgazando rápidamente. ¿La causa? Digámosla, sin paños tibios: el hambre.
Si una obra será recordada como testimonio de la tragedia de un país a la deriva de sus circunstancias, esa es la de Roberto Fabelo.
Cuando el contenido suplanta al periodismo y distorsiona la política.
¿Somos en una misma cama, y en nuestros sueños, narradores con una misma jerarquía, dos cabezas que desde un mismo espacio narran un devenir tan similar?
La intervención en Venezuela será el resultado de un largo ciclo de escalada diplomática y acumulación de pruebas y activos criminales.
Examinemos estos libros pues, bajo la categoría de “Producción espiritual del exilio cubano en Miami” o la menos académica de “gente que se quiere entre sí”.
En cuanto decidías lanzarte al aire, te cubrías de sudor, apretabas los dientes y cerrabas los ojos, te estremecías y murmurabas casi en silencio: ¡Timshel!
La ruta 28 fue acaso la primera que desapareció con la Revolución. De Correos a Buenavista, en La Habana. Pero ahí continúa esta ruta 28 en específico, con sus 82 expedicionarios a cuesta y sus metales restallando bajo el flash de la cámara. Es maravillosa. Una mole de plata sobre el papel.
Cuatro personajes que expresan con fuerza ʻalgoʼ de la identidad nacional: Cecilia Valdés, Fotuto, Elpidio Valdés y Pánfilo.
“¿Podemos referirnos a un sexo “dado” o a un género “dado” sin preguntarnos primero cómo se da el sexo y/o el género, a través de qué medios?”.
WSJ: “La pregunta es si ahora o después. La estrategia aboga por hacerlo ahora, aunque políticamente podría ser mejor más adelante”.
WLRN: “El Departamento de Estado reconoció a la exiliada cubana de Miami María Werlau, que se enfrenta al programa de exportación de médicos y mano de obra de Cuba, entre quienes luchan contra el tráfico de seres humanos”.
Global Policy: “Robert H. Wade explica por qué las repetidas predicciones sobre el fin de la hegemonía del dólar son, una vez más, probablemente demasiado prematuras”.
Las tropas israelíes siguen avanzando en Gaza en medio de la intensificación del conflicto con Hamás. Mientras el orden civil disminuye y los hospitales se enfrentan a problemas de evacuación.
Con 8000 palestinos reportados muertos, Gaza enfrenta desesperación humanitaria, con residentes saqueando almacenes de la ONU.
Si las fuerzas le hubiesen acompañado, aún estaría regalando estrofas de aquel costumbrismo que él salvó de ser una moda superada.
Todos los sueños húmedos de mi generación tienen a Wendy Guerra como protagonista, dirigiendo una orgía guerrillera vestida solo con una boina verde olivo hecha por Gucci, mientras cabalga sobre Julio Antonio Mella. Y contrario a lo que pueda pensarse, esto tiene que ver más con el MeToo que todas las páginas que se han escrito al respecto.
A raíz de las protestas por la muerte de George Floyd, vuelve a hacerse evidente este rasgo estereotipado del cubano en relación con la raza (a veces los cubanos se pasan de blancos) y, en este caso en específico, se pone en evidencia otro elemento esencial: la relación del cubano con el poder y la protesta.
La obra cinematográfica de Miñuca Villaverde es uno de los momentos “altos” de un cine que no se prodiga exactamente en altitud.
“A veces culpamos a los otros y resulta que somos nosotros mismos los que nos encerramos, los que nos bloqueamos, los que seguimos un patrón”.
Nuestros dirigentes tienen mucho que aprender. Algunos están a tiempo. Solo hay que poner las manos atrás, como cuando se entra a un museo. Escuchar y quitarse la careta. Sincerarse y decir: “Sí, sé que en este momento la policía está dando golpes, pero yo no puedo hacer nada, porque tengo miedo, porque también tengo una hija”.
Alpidio Alonso no es un poeta. Y los cuentos de Fernando Rojas nos los sabemos todos. Ya todo es a la cara. Hay muchos represores que no muestran el rostro. Pero estos policías del Ministerio de Cultura no van a tener dónde meterse. Pueden cortar el internet, quitar los teléfonos, golpear… Pero la verdad siempre saldrá. Ahora o mañana. El tiempo de los violentos se venció. Paz, pero no olvidaremos.