“Creo que veo a Val Kilmer en todos lados”.
La frontera con Egipto en el extremo sur era la única frontera terrestre de la Franja de Gaza que Israel no controlaba directamente.
Uno vive donde vive: en el páramo. No en el de esa fastuosa y lúgubre (pero refulgente) novela titulada ‘Wuthering Heights’. Y voy a ver quién pinga me acusa de malinchismo.
En este escenario cargado de plomo y mango, de deseo y de estiércol, el lenguaje se convierte en una forma de resistencia.
La obra de Eduardo Sarmiento constituye un diario visual, una forma de pensamiento.
El padre de Xi Jinping fue testigo y víctima del poder del Partido. Su legado explica el enfoque ideológico y autoritario de su hijo.
Discurso pronunciado por el ministro del Interior de Cuba, en un encuentro con personalidades de la cultura, el 26 de marzo de 1989.
Fragmentos del libro El ruido de los libros (Lecturas, voces, caminos) de Luis Felipe Rojas, publicado por Media Mix 305 Ediciones, 2025.
Fidel Castro tenía claro que para ejercer su poder a plenitud tenía que debilitar el poder de los universitarios.
Nunca hubo tanta felicidad en la nación más moderna del hemisferio occidental.
Miles de asesinados, sí.
Decenas de miles de encarcelados, sí.
Cientos de miles de exiliados, sí.
¿Se podría establecer un paralelismo entre el aumento de los niveles de violencia ciudadana con un posible inicio de episodios de violencia política contra el Estado y sus representantes?
Si hay un escritor anclado a la ‘weird fiction’ en quien la extensibilidad contaminante de lo sobrecogedor se expresa en lo descriptivo más que en lo narrativo, ese es Thomas Ligotti.
Desde las antípodas de esa zona decadente donde la pintura ha dejado de ser un medio expresivo para convertirse en una pigmentación debilitada y vergonzosa.
¿Es posible hacer en Cuba, ahora y en este contexto caótico, una literatura que no sea política?
El líder de los Proud Boys, con raíces cubanas y activista pro-Trump, enfrenta 22 años de prisión por su rol en el asalto al Capitolio.
Me llevo el casco a la cara y escucho las sirenas de los patrulleros que se acercan. Vienen raudos a arrestarme, furiosos. Enciendo sin prisa un cigarro y sonrío. Miro a través de la ventana mi ciudad, mi mundo tan distinto de ese otro que aún reclama en la consola mi atención. Un mundo hecho de píxeles, variables y funciones matemáticas.
La obra de Douglas Pérez rinde culto a la Pintura, con mayúscula, pero también a la pintura popular, ingenua, primitiva, infantil: “Con la sobreexposición del ego en las redes sociales, el arte cubano ha comenzado a premiar de forma absoluta al individuo. El artista construye su discurso a fin de lograr una identidad digital”.