Columnas publicadas por el escritor Julio Trujillo (1969-2025) en mayo y julio de 2024, en su sección “Entre paréntesis” del periódico ‘La Razón’.
Columnas publicadas por el escritor Julio Trujillo (1969-2025) en mayo y julio de 2024, en su sección “Entre paréntesis” del periódico ‘La Razón’.
El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, insta al Congreso a una reforma urgente de la inmigración en medio de una crisis fronteriza cada vez más grave.
Estos actos de intimidación suponen un riesgo no sólo para la seguridad de las personas, sino también para la integridad de los procesos democráticos.
A Cuba la he dejado para el sueño. Quizá sea consecuencia de la calma hipersónica con que transcurre cada jornada que he tachado hasta sumar un año y un día.
El ODC denuncia el grave daño que significa para la cultura, la reescritura a conveniencia de la historia nacional.
“Ciento setenta y dos años parecen ser mucho tiempo para mantener vivo el recuerdo de una persona”.
Por la puerta-Mishima, el agujero negro-Mishima, entré al mundo del “lacio” erotismo japonés.
Mientras los avances científicos redefinen los límites de lo posible, el negacionismo científico crece como un fenómeno preocupante.
Capítulo del libro: ‘Rusia: el regreso de la potencia’, de David Teurtrie (Hypermedia, 2024).
El miedo que experimentó Virgilio Piñera se convierte en sorna, en socarrona ironía ante la obstinada tozudez de un totalitarismo que, travistiéndose de futuro, sigue negando la esperanza y la libertad.
“‘Sustancia-SUSTANCIAS’ aborda, de una forma nueva y crítica, la idea del barroco, del rol histórico de los jesuitas y de Arévalo como un centro de intercambio cultural”.
‘Pa’ lo que sea’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
“Si uno quiere hacer un sistema de escritura que no es presentar un cuento, ni una novela, ni estar en una lista de mejores escritores, ni ganar un premio, tiene que hacer un monasterio, ser un monje; esa palabra suena cursi. Esto es lo que hago y más nada”.
No se me ocurrió otra cosa, invadido por el estupor y la idea de la consagración a lo luminoso, que pedirle a Enzzo que posara para mí mientras yo, despertando al pintor que ya había sido, pintaba su cuerpo con símbolos egipcíacos, escribía fragmentos de mi libro en su piel.