Para que alguna voz de mujer exclame desde lo más profundo de su impotencia y su necesidad: “pongan la corriente, repinga”.
Para que alguna voz de mujer exclame desde lo más profundo de su impotencia y su necesidad: “pongan la corriente, repinga”.
“Bohemian Rhapsody”, la icónica epopeya rock de Queen, rompió barreras en la música y la cultura. En su 45 aniversario, celebramos su legado.
Annette Bening protagoniza ‘Nyad’, un biopic de Netflix que celebra la tenacidad de Diana Nyad, que nadó de Cuba a Florida a los 60 años.
Taiger, Taiger: un pingú. / Cuéntame la historia tú: / Isla, exilio a contraluz; / Hombre, música, ataúd.
Fragmento del libro ‘Leviatán. Policía política y terror socialista en Cuba’, del periodista Yoe Suárez, sobre los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE) en Cuba.
Informe presentado por Freedom House, bajo el título “Cuba: Freedom on the Net, 2024”, y redactado por el profesor Ted A. Henken.
En ese instante, me percaté de que la mayoría de las conversaciones con mis amigos giran en torno a la felicidad y en cómo alcanzarla.
En el Gran Tablero de Corcho que es la Isla, cada sujeto posee un puñado de tachuelas y fija allí los sucesos que le importan.
Ni la revuelta plástica de los 80 ni el ensayismo intelectual de los 90, con su civismo postmoderno o sus eruditas arqueologías, llevaron la crítica del poder en Cuba al grado de refutación que se observa o se lee en algunos de los más jóvenes escritores y artistas de la isla.
El Estado cubano por fin dejará de ser una supuesta fuente eterna de moral, de derechos, de cultura, y de riquezas, para tener que vivir escondido en un clóset cívico y con el rabo entre las patas. Apaleado por una ciudadanía diestra, diestrísima.
Si algo debiera ser defendido “hasta con los dientes” sería el derecho a vivir en plenitud, y con total civilidad, desmilitarizadamente.
Esta galería del poeta y artista visual Luis Luisovich pertenece a la sección ‘View’, una publicación de Hypermedia Magazine.
Eso que hoy la cúpula oficialista llama “Revolución”, en sus sentidos simbólicos, afectivos y existenciales, que alguna vez aglutinaron a hombres y a mujeres, ya se fue a bolina para una parte sustancial de la nación cubana.