“Ana no solo quería mojarse, ella soñaba con sus Converse All Star”.
En Estambul, cuerpos de especialistas dilucidan si es viral o bacteriano el arte cubano.
“Después de enfrentarme a innumerables obstáculos, creo que esto es sólo el INICIO de algo más grande que Dios tiene reservado”.
Detrás de las glamurosas ceremonias y la fama de los laureados, se esconde una historia sabrosa en detalles, personajes olvidados y decisiones polémicas.
No pudo ser mejor. Él era mi Humbert Humbert. Y yo, su Lolita. Treinta y tres años contra catorce.
Es la Uneac, la organización que acompaña proyectos que coartan la libertad creativa, la que atropella a mujeres intelectuales; la que ideologiza y politiza el consumo culturaly educativo de las niñas y los niños cubanos.
No hay eventos a los que acudir: ni tertulias, ni festivales, ni espacios de opinión donde se pueda debatir qué se debería hacer con las estatuas, una vez que el sistema se desplome.
Miguel seguía encuadrando a unos cien metros de mí. Empecé a escuchar unos gemidos a mis espaldas. Me volteé. Tras las uvas caletas, había un hombre tirado en el suelo, con los pantalones bajados, masturbándose… Pero Miguel había decidido terminar la escena a toda costa. Su cine es más importante que la propia vida.
En el marco del Festival GREC 2021, en la sala Versus Glòries de Barcelona, se presenta la obra ‘Fuera del juego’. La dramaturgia y dirección son de Abel González Melo. El concepto artístico pertenece al prestigioso artista visual cubano Dagoberto Rodríguez. Hay un lleno total en la sala.
“Descubrí que escribía con sabor a ‘chick lit’ porque tenía miedo de escribir sobre mi vida, sobre mi niñez. Había tanto que no había procesado que no quería traerlo a mis novelas… Tiendo a escribir para almas femeninas, independientemente del cuerpo en el que vivan”.
‘El sueño de la revolución produce moscas’ es una entrega de la serie ‘Epizootia’, una columna de opinión de la artista Camila Ramírez Lobón en Hypermedia Magazine.