Fragmento del libro ‘Leviatán. Policía política y terror socialista en Cuba’, del periodista Yoe Suárez, sobre los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE) en Cuba.
Fragmento del libro ‘Leviatán. Policía política y terror socialista en Cuba’, del periodista Yoe Suárez, sobre los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE) en Cuba.
Antonio López García, pintor hiperrealista español, hoy vuelve, con 87 años y una vitalidad envidiable, a la Isla.
Tras haber afrontado un peligroso viaje en busca de libertad y oportunidades, Isbell Rodríguez habla orgullosa de su restaurante Cubay.
No pudo ser mejor. Él era mi Humbert Humbert. Y yo, su Lolita. Treinta y tres años contra catorce.
Es la Uneac, la organización que acompaña proyectos que coartan la libertad creativa, la que atropella a mujeres intelectuales; la que ideologiza y politiza el consumo culturaly educativo de las niñas y los niños cubanos.
No hay eventos a los que acudir: ni tertulias, ni festivales, ni espacios de opinión donde se pueda debatir qué se debería hacer con las estatuas, una vez que el sistema se desplome.
La atención a la migración cubana es una deuda de solidaridad que la región aún no ha saldado.
A propósito de los 90 años de La Virgen de la Caridad (Ramón Peón, 1930), título fundacional de nuestro cine: un filme que colocó al guajiro cubano a nivel similar que el charro mexicano y el gaucho argentino, sus pariguales dentro de cinematografías latinoamericanas también interesadas en el retrato de lo nacionalista-bucólico.
Una victoria de Trump sería un escenario desolador. No es de sorprender una escalada en la represión y un despliegue lento y micro manejado de las reformas del gobierno de La Habana. La elección de Joe Biden, en cambio, supone una esperanza de regresar a la línea del diálogo.
Días de coronavirus. Un itinerario (Hypermedia, 2020), la traviesa, estimulante, controversial y provocadora bitácora de Jorge Ferrer, presupone lectores con cerebro. Y con ganas de usarlo para sacarles el jugo a los libros y a la vida. O sea, gente como ustedes.
Algo está claro: la conexión a Internet, como casi todo en Cuba, es anormal. Es como si una nube negra estuviera posada todo el tiempo sobre nuestra conexión. Aunque estemos adaptados a esta continua relatividad, no hay cómo ponerse apolítico: todos los caminos conducen al totalitarismo.