“Si existe la tentación de juzgar estos problemas como la preocupación particular de unos paletos en el culo del mundo, un vistazo a mi vida revela que los aprietos de Jackson se han vuelto mayoritarios”.
“Si existe la tentación de juzgar estos problemas como la preocupación particular de unos paletos en el culo del mundo, un vistazo a mi vida revela que los aprietos de Jackson se han vuelto mayoritarios”.
Su sufrimiento pasaba en pocos segundos desde la tristeza más desoladora, hasta la oscuridad más temida.
Millones de inmigrantes sin estatus legal en EE.UU. enfrentan el riesgo de deportación. Con vidas, propiedades y familias establecidas, es crucial tener un plan de preparación, especialmente si tienen hijos.
“El ODC alerta sobre las nefastas consecuencias de este nuevo ‘rebranding’ del Gobierno cubano de la mano del turismo cultural”.
WSJ: “Edmundo González es una anomalía en la áspera política del país, pero se enfrenta a un sistema electoral amañado”.
The San Diego Union-Tribune: “El club anunció el fichaje de la atacante exterior cubana Rosir Calderón para la temporada 2025”.
“Odette Alonso Yodú, Gleyvis Coro Montanet y Legna Rodríguez Iglesias. Tres mujeres. Cubanas. Poetas. Emigradas. Grandes. Sabias”.
“En Cuba sólo han existido dos José, José Martí y José Lezama Lima”.
“¡Esto es demasiado…! ¡No hay quien aguante tanta tortura!”, grita alguien. “¡Aquí en esta casa no se come hoy!”.
La obra de Douglas Pérez rinde culto a la Pintura, con mayúscula, pero también a la pintura popular, ingenua, primitiva, infantil: “Con la sobreexposición del ego en las redes sociales, el arte cubano ha comenzado a premiar de forma absoluta al individuo. El artista construye su discurso a fin de lograr una identidad digital”.
Yo no sé hasta qué punto Pablo Stoll es consciente de lo importante que ha sido su obra para mucha gente. Uno no hace una película para inspirar: uno hace una película porque tiene que hacerla. Sin embargo, hay obras que tienen la capacidad de mover a alguien, aunque viva a miles de kilómetros de distancia. El día que yo vi Whisky (2004), mi vida cambió.
No tiene por qué ser un año especial. No empezaré a publicar en los medios que me deslumbran. No voy a escribir los artículos que me interesan. Este año, cuando pase lo que debe pasar y el coronavirus sea historia, a mí me tocará buscar un trabajo que me dé dinero suficiente para sobrevivir como migrante.
En el cuarto de desahogo del patio al que llamábamos “la casita”, mi papá guardaba un arma para matar conejos: la mitad de un bate de béisbol de madera que yo había roto jugando. Recuerdo que los agarraba por las orejas y les daba un golpe seco entre los ojos. Con toda la masa. Un golpe de gladiador.