“Entre los pechos de copa B de Sativa hay un elaborado tatuaje del Sagrado Corazón, símbolo católico del sacrificio de Cristo por el pecado humano”.
“Entre los pechos de copa B de Sativa hay un elaborado tatuaje del Sagrado Corazón, símbolo católico del sacrificio de Cristo por el pecado humano”.
Vi años en que tú no habías nacido. Pude haberme quedado solo en el mundo, pero tú naciste después.
No una Cuba imaginada o deseada, mucho menos una Cuba inagotable, pero sí una Cuba negada cínica y persistentemente.
Fico se encuentra en estado grave pero estable tras un tiroteo por motivos políticos, lo que ha despertado la preocupación por el aumento de la violencia en Europa.
Esta pinga de apartamento que no es sino una especie de reflejo de esta pinga de país.
En Ucrania son visibles varios signos de clientelismo presidencial. Un presidente clientelar y unos oligarcas que buscan rentas son los principales actores del sistema político del país.
La defensa del senador Bob Menéndez está vinculada a la huida de su familia de Cuba en un juicio por corrupción de gran repercusión.
“La fábula trágica de Frankenstein y su creación se aferra a la médula del imaginario humano como alegoría tanto de la otredad como de la infinita soberbia humana”.
“Alice Munro es nuestro Chejov, y va a sobrevivir a la mayoría de sus contemporáneos”, dijo la escritora Cynthia Ozick.
Es demasiado obvio que has cogido a Madonna como pretexto para hablar, una vez más, sobre mi disidencia y sobre tus gustos musicales; pero más que nada es un ejemplo muy obvio para hablar de desamor. Te voy a responder hablándote, entre otras cosas, de mi añejo fanatismo, del grunge y también sobre el libro de texto de segundo grado en todas las primarias.
En su conferencia performativa No soy unicornio, Martica Minipunto se viste de novia utilizando como resorte la mujer descrita por Rebecca Horn, la artista alemana del performance, para Das Einhorn (El unicornio, 1970).
Prólogo a Lenguaje sucio (Hypermedia, 2019): “Andrés Isaac Santana es un crítico modélico sin dejar nunca de ser (jovialmente) belicoso. Entrega todo, no exagero, en sus textos, manteniendo una confianza casi delirante en el poder de la escritura. Consigue ese placer del texto que requiere, como advirtiera Barthes, tanto saber como sabor».