Scienmag: “El primer cubanoamericano en ser incluido en la Academia de Ciencias en Cuba es un profesor de biología jubilado de Cal Poly y reconocido microbiólogo”.
Scienmag: “El primer cubanoamericano en ser incluido en la Academia de Ciencias en Cuba es un profesor de biología jubilado de Cal Poly y reconocido microbiólogo”.
El célebre novelista Milan Kundera, cuyas profundas exploraciones de la condición humana cautivaron a lectores de todo el mundo, ha fallecido.
Los defensores de los derechos humanos Michael Lima y Sarah Teich critican la deslucida respuesta de la comunidad internacional a la actual crisis política en Cuba.
“Sin garantías para el ejercicio ciudadano de la sociedad civil es imposible la reclamación de derechos y similares oportunidades para todos”.
“El ‘ennui’, ese tedio o desgaste vital desencadenado por la tiranía de lo mucho, se ha transformado en una sutil, lucrativa e instigadora estrategia mercadotécnica”.
“Hay una lección que aprender sobre el amor cuando uno se adentra en el tejido perentoriamente material del deseo”.
Las bibliotecas personales forman parte de la memoria personal y afectiva de quienes las crean. Cuando sus dueños migran o son forzados al exilio, quedan atrás, sin nadie que las cuide.
AFP: “El Comité Olímpico de Cuba exigió el martes la expulsión del ciudadano Fernando Jorge, campeón de piragüismo de velocidad”.
The Economist: “Pero, si es nominada, eso no descarta que derrote a Donald Trump”.
Allí donde lo pulcro sistémico sucede, no permitiremos que entre un culo. Esto diría un inspector del Decreto Ley 349. La distracción que genera un culo sabroso, un culo desnudo, un culo altoparlante, vociferante, celulitoso, sería demasiado libertaria (todo lo libertario debe ser censurado). Quizás el no-performance debería suceder en mi esfínter.
En 1978, mientras Enrique Lihn flaneaba por Manhattan, Manuel Puig también daba vueltas por la isla neoyorquina, quejándose de la insularidad que significaba ser autor latinoamericano en tierra anglo. Por esos mismos años Reinaldo Arenas llegaría a Nueva York y moriría ahí mismo, culpa del sida. Y fue en Manhattan donde Néstor Sánchez se convirtió en un vagabundo que escribía con la mano izquierda.
Bajo el pretendido manto de igualdad que esconde el eufemismo de nación multicultural, el discurso hegemónico destierra toda posibilidad de discusión en torno a la desigualdad racial, condenando un área sensible de la sociedad cubana al ostracismo y la invisibilidad. Es justo aquí donde se ubica el protagonista de la obra de Juan Roberto Diago.
Déjame decirte que entendí lo que era parecerme a Capablanca. Esa serenidad y ese porte y esa profundidad analizando la perfecta. Creo que los cubanos debiéramos estudiar tu vida y tus estrategias desde chiquitos. Entenderíamos más. Si solo aprendiéramos a simplificar en el tablero…